En tiempos de recesión y recortes, Estados Unidos exporta una tendencia voluptuosa: aumentar el tamaño de las prótesis mamarias como sinónimo de femineidad. España ya comienza a hacerse eco.
Escotes XXL: sube el volumen
Si el índice «lipstick» habla de que en época de vacas flacas suplimos las penas maquillando los labios de rojo fuego, no resulta extraño pensar que vuelven las curvas. Hace tiempo que las mujeres escurridas nos aburren, pero mucho más desde que la voluptuosidad es tendencia. Hasta hoy.
En Estados Unidos, donde el tamaño siempre importa, las mujeres se apuntan a la cirugía de pecho XL. Fíjese en el repertorio de modelos de Victoria's Secret, desde Heidi Klum a Karolina Kurkova y Tyra Banks, o en el de actrices como Scarlett Johansson y Monica Bellucci: en común, una delantera exuberante, inspiradora de sueños con tallas de más bajo promesa de bisturí. Exagerados en todo, para el doctor Autrán, odontólogo, «en América cuesta imponer la naturalidad. Ellos piden dientes blanquísimos, de más tamaño y longitud. Según mis colegas cirujanos, las prótesis mamarias son de 400 centímetros cúbicos, cuando en España antes eran de 200. Ahora las pedimos de 350 cc».
Gustos diferentes
También el doctor Gómez Bravo, director de la Unidad de Cirugía Plástica de la Clínica Ruber de Madrid y miembro de la ASPS (American Society of Plastic Surgeons), habla de un incremento de tamaño en los meses recientes: «Hasta hace poco, aquí la mayoría de mujeres era reticente a pedir mucha talla por miedo a que fuera muy evidente, ahora menos. Sin llegar a los 400 o incluso 500 centímetros cúbicos de las americanas». Allí triunfa el estilo «Baywatch» (el de los «Vigilantes de la playa»), con prótesis redondas, donde la curva superior se marca mucho y el pecho parece mayor.
«Aunque depende de zonas, en el sur (Texas o Dallas) quieren más, mientras que en Nueva York les parece demasiado vulgar», reconoce Gómez Bravo. Un estudio realizado por expertos estadounidenses pone de manifiesto que el 80 por ciento de las pacientes se arrepienten de no haberse puesto más. Sin embargo, en España, el canon de belleza de las modelos sigue tendiendo a la escasez. Federica, de la agencia de modelos Chic, explica que «nosotros trabajamos con chicas del Este o alemanas, y no suelen estar operadas ni tener más de una 87 de pecho, ya que preferimos el look natural para la pasarela. Suelen ser muy altas y no quedaría bien.Otra cosa es la modelo de campaña publicitaria y lencería, ahí sí se buscan más curvas».
Aroa Puente, de Grupo Exclusive, añade que «en publicidad, la tendencia actual se dirige hacia la frescura con una creciente demanda de ¿looks¿ internacionales, perfiles reales y creíbles». El tamaño importa El doctor Martín del Yerro, jefe de Cirugía Plástica del Hospital Quirón de Madrid, puntualiza sobre cantidades: «La prótesis debe estar adaptada al tamaño que necesite la paciente. Algunas requieren más porque su estructura corporal es mayor, pero cuanto más grandes son, más probabilidad de complicaciones hay».
Teniendo en cuenta que en España la cirugía de aumento mamario es el procedimiento más solicitado por las mujeres, con una cifra de 50.000 intervenciones anuales, elegir un nuevo pecho debería despojarse de frivolidad. Desde el Instituto USP Dexeus de Barcelona, los especialistas proponen observar varias consideraciones para elegir las prótesis adecuadas: evaluar la mama (tamaño, forma, calidad de la piel y posición del pezón); tener en cuenta la estatura, caderas y tórax; elegir el material de la prótesis y el método de colocación.
La forma puede ser anatómica o redonda, cuestión de gustos: las primeras simulan una gota y parecen más reales, aunque si rotan, pueden crear bultos. Debajo del músculo pectoral son más naturales al tacto y corren menos riesgo de encapsulación que si se sitúan entre éste y la glándula mamaria.
El tipo de prótesis más utilizado es de gel de silicona, rugosa o lisa, a diferencia del suero, la estrella de los primeros tiempos. «Desde 2002, el gel cohesivo y recubierto de varias capas, para que no se rompan, es el material por excelencia», cuenta el doctor Gómez Bravo (alrededor de 6.000 euros). Se ha avanzado mucho en disimular las cicatrices, cada día más pequeñas y practicadas tanto en la axila, intervención más compleja, por el borde inferior de la mama, la más sencilla, o en el borde inferior de la areola, con el paso del tiempo la que menos se nota. La anestesia suele ser general y la reincorporación a la vida laboral puede darse a los 3 días.
Operación «renove»
¿Y cambiar de prótesis con el tiempo? «Hace unos años se polemizó sobre ello, aunque, realizando una resonancia preventiva cada 5 o 10 años, no es necesario», dice Gómez Bravo. Pero en nuestro país, más que la obsesión por la exuberancia pectoral desmedida son otros los factores que imperan. «Muchas desean recuperar el pecho más que aumentar: después de un embarazo, pérdida de peso, por edad, etc., aunque también la mentalidad latina invita a mostrar el cuerpo más que en otros países». Y no sólo eso: parece que el auge de la inmigración latina ha influido en las españolas a la hora de demandar mayor talla pectoral al cirujano, según el doctor Gómez Bravo, unido también al éxito internacional de estrellas de habla hispana como Penélope Cruz y Salma Hayek.






















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