La convocatoria a las celebraciones diocesanas logra un éxito de asistencia
Familias y niños llenan la catedral en Bilbao Sevilla y Barcelona
MADRID- La catedral de Bilbao se llenó ayer al mediodía hasta los topes con parejas jóvenes. Mucha gente permanecía de pie y una infinidad de niños correteaban por el templo durante una eucaristía que duró ochenta minutos. El obispo Ricardo Blázquez no se enfadó por el alboroto infantil, sino que dio gracias a las familias por traer a los pequeños. En un sermón largo, que se repartió por escrito, el obispo enumeró los males que perjudican a la familia (aborto, rupturas, condiciones laborales hostiles) y avisó de que toda la sociedad queda perjudicada si la familia se debilita. «Me ha llamado la atención la idea de que el mismo Jesucristo, siendo Dios, también aprendió de sus padres; vamos, que la familia es esencial», comenta Noemí Cazorla, una informática de 36 años, que acudió con familias del Movimiento Loyola, con presencia en País Vasco, Navarra y La Rioja. Muchos de los asistentes eran familias de entornos cercanos al Opus Dei. En algunas parroquias bilbaínas, familias neocatecumenales y de la Obra fletaron autobuses a Madrid, acompañando al obispo auxiliar Mario Iceta. En Barcelona la catedral también se llenó a las doce, aunque sin llegar a rebosar. Como en otras catedrales, los llantos de bebés y risas de niños resonaron en las naves góticas. Entre los asistentes estaba Jorge Fernández Díaz, vicepresidente del Congreso de los Diputados, así como muchos miembros de E-Cristians (que había convocado a sus militantes al acto), de Médicos Cristianos de Cataluña y familias del movimiento de Schoenstatt, entre otras realidades eclesiales. La presencia de feligresía diocesana era escasa. De hecho, en las parroquias apenas se anunció el acto, que quedó muy lejos de las 6.000 personas reunidas en defensa de la familia el pasado 27 de enero en el Palacio de Congresos de Barcelona. Una estampa similar se repetía a la misma hora en la catedral de Sevilla, repleta de familias y jóvenes padres con cochecitos de bebé. La organización habla de unos 3.000 asistentes. Muchas personas firmaban contra el aborto en una recogida de firmas organizada por asociaciones pro vida en la Plaza del Triunfo, al lado de la catedral. El cardenal Carlos Amigo pidió protección para la persona «desde el nacimiento hasta la muerte», quizá por error, ya que eso dejaría desprotegida a la persona los 9 meses previos al nacimiento. No hizo una mención clara al aborto. En Guadalajara el obispo de Sigüenza, José Sánchez, celebró la misa de la Sagrada Familia, mostrando su preocupación por el hecho de que «a instancias de la Administración Pública» se creen en la sociedad «un tipo o modelo de familia a su antojo», en la que «no se acoge la vida o se maltrata en cualquiera de sus etapas, desde su concepción hasta su muerte».






















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