En la vida no hay nada que no llegue a su fin, aunque muchas veces nos pese

Hasta siempre

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30 Enero 09 - Aleix VIDAL-QUADRAS

Hace diez años se ponía en marcha el gran proyecto editorial que es el periódico LA RAZÓN. Desde su número cero no ha habido una semana en que haya salido a los quioscos sin una columna o un artículo de fondo escrito en mi teclado. Una década, pues, de presencia regular en las páginas de un diario que, a base de constancia, calidad y esfuerzo, se ha consolidado como uno de los más destacados referentes de la prensa escrita de nuestro país. Al mirar hoy hacia atrás, no puedo dejar de sentirme honrado, agradecido y modestamente orgulloso de haber difundido en más de un millar de textos mis reflexiones, mis críticas, mis denuncias y mis propuestas sobre los temas políticos, económicos, sociales y culturales más diversos, invariablemente de forma consistente con los principios y valores que me inspiran, la unidad nacional, el pluralismo, la democracia, la libertad y la defensa de la vida, elementos sin excepción en plena consonancia con la línea editorial de esta casa. He trabajado con dos editores, cuatro directores y sucesivos responsables de la sección de opinión, y con todos ellos mi relación ha sido cordial y amistosa y quiero expresarles mi reconocimiento por sus muchas atenciones y deferencias. Pero en la vida no hay nada que no llegue a su fin, aunque muchas veces nos pese. Como el tiempo no es infinitamente elástico, aparecen momentos en que nos vemos obligados a elegir y, aunque en este caso no se trata de elegir entre lo bueno y lo malo, sino entre dos bienes, he sido requerido a implicarme más a fondo en otras actividades a las que no puede negar mi concurso. Por tanto, esta columna es de despedida de unos lectores que han tenido la generosidad de acompañarme durante un dilatado período de mi quehacer público y a los que espero no haber defraudado. Supongo que seguiremos en contacto, por lo menos este es mi deseo, porque sus inquietudes y sus esperanzas no van a cambiar y mi compromiso con una determinada forma de estar en el mundo y de intentar comprenderlo, tampoco. Una orilla se aleja, otra se dibuja en el horizonte. Hasta siempre.

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