«He visto la luz al final del túnel»

Cristina Hernández Amar ¿ Presidenta de la Fundación Sentido y Sensibilidad

 
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16 Diciembre 08

-Presenta hoy su libro «En ausencia de sentimientos» (Bohodon Ediciones).
¿Qué sentimientos ve ausentes?
-Deseaba no tener sentimientos cuando murió gente que amaba, para no sufrir. No lo conseguí, claro.
-A los 26 años perdió la pierna derecha en un accidente de tráfico. Se habla mucho de los muertos en la carretera y poco de los heridos...
-Ha puesto el dedo en la llaga. Los heridos somos los inexistentes, los invisibles. Deberían importar más los que tienen que volver a incorporarse a la vida. Ayudarles más.
-¿Qué es lo que más echa de menos de su vida anterior al accidente?
-La libertad total. Ahora soy más débil por un lado, pero más feliz por otro. He ganado el privilegio de conocer lo bueno de mucha gente. -Me imagino que se preguntó el tan clásico «¿por qué yo?»...
-He evitado siempre hacerme esa pregunta. No tiene respuesta.
-Su libro es el diario de un sufrimiento y una superación. ¿El sufrimiento nos hace mejores? -No, ni estoy segura de que nos haga más fuertes. Hace que te busques a ti mismo. El sufrimiento es muy solitario. Y para cada uno, distinto.
-¿La superación es posible en todos?
-Nos acostumbramos a casi todo. Superarse no es dejar de tener complejos. Más que superar, hay que asumir, aceptar.
-En España le dijeron que era imposible que volviera a andar sin muletas...
-Sí, así lo creían los médicos. Es algo que yo no acepté, ni mi padre ni mi hermano. -Así que se fue a EEUU a que la operaran y le pusieran una prótesis...
-Tuve la suerte de poder ir gracias al dinero que reunió un grupo de amigos. De no ser por ellos, ahora andaría con muletas, probablemente.
-Tuvo que aprender a andar de nuevo. ¿Qué fue lo más difícil?
-Lo peor es cuando, al despertar, miras y ves que no tienes una pierna, que has perdido la libertad de salir corriendo...
-¿Perder una pierna es más traumático para una mujer que para un hombre?
-Eso depende de cada persona, de su trabajo, etc. Si hablamos de estética, es peor para una mujer; hay un factor de coquetería. -Adiós a la falda...
-No. Puedo ponerme una minifalda. No pretendo ocultar nada.
-Dice Irene Villa en el prólogo que este libro nos hace aprender hasta de la muerte. ¿De la muerte?
-Alguien dijo: «La muerte te desnuda de todo lo que no eres tú; el secreto de la vida es morir antes de morir». Yo morí antes de morir. He visto la luz al final del túnel. Estás en paz, estás bien, pero hace mucho frío.
-¿Escribir todo esto le ha servido para...?
-Como terapia. Me he enfrentado a mis pesadillas.
-Además de a andar, tuvo que aprender otras muchas cosas del día a día...
-Sí, y el problema es la falta de información: tienes que aprender sola. Y luego están las barreras arquitectónicas. Se piensa poco en el accidentado.
-En general, digamos que se piensa poco.

 
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