HORIZONTES AJUSTADOS
Las elecciones gallegas y vascas tienen algo en común: unos resultados muy ajustados. En Galicia, los sondeos pronostican la victoria del PP, con la incógnita de la mayoría absoluta. Por ello, Rajoy y Feijóo se vuelcan en el «terruño» profundo, ese electorado con quien tan bien conectaban Cuiña, Cacharro y Baltar, tradicionales dirigentes «de la boina». Una población básicamente rural, reacia a los del «birrete», donde ahora sube el Bloque. Aquí está en juego el triunfo que permita al PP recuperar el poder. En el País Vasco, parece suceder lo mismo con el Partido Socialista. Pero el voto oculto y el poderoso movimiento, tantos años anclado, del nacionalismo pueden inclinar finalmente la balanza a favor del PNV. Tales escenarios indican que los pactos volverán a ser claves para formar los dos Gobiernos autonómicos. Se plantea una campaña electoral salpicada de incertidumbres, entre teloneros de «juego sucio», que aflora en el momento más crucial. Circula por Madrid un rumor, según el cual la «garzonada» puso en marcha el ventilador tras una encuesta que otorgaba al PP la mayoría absoluta en Galicia. Sea como fuere, lo cierto es que este partido sufre un acoso sin precedentes, impensable en un país democráticamente serio, mientras el PSOE no se desgasta. Se cumple la norma de aniquilar al adversario, sea como sea. Conocida frase de Zapatero.






















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