la agonía
Calderón se equivoca cuando acusa a Florentino de haber si- do el único presidente que dimitió y no acabó su mandato. Le conviene repasar la historia y, para empezar, se topará con que Bernabéu fue nombrado presidente por dimisión de su antecesor. Lo nombró, no fue elegido, un atlético y amigo, Rafael Sánchez-Guerra, que fue portero rojiblanco y presidente de la Federación. Si Calderón dimitiera, no sentaría precedente. Tantos escándalos, tantos problemas y tantos errores, le han puesto un cielo de nubarrones. Debe estar rezando por la posibilidad de que escampe y está equivocado. Para él no parece que exista la bonanza del anticiclón de las Azores. De aquí al final del mandato, si se empecina en cumplirlo, va a sufrir tanto que no merece la pena. Seguramente, acabe arrepintiéndose de haber prolongado su agonía. El presidente piensa erróneamente si cree que podrá salvar escollos durante año y medio. Ello no será bueno para él ni para el club. En el caso de que se le presentara la ocasión de fichar a Cristiano Ronaldo tendría que tentarse la ropa porque ni siquiera tal golpe le salvaría y dejaría a su sucesor un contrato discutible. Podrían hacerle pagar las ganas de manera tan desmesurada, al pactar en precario, que pondría al club en un brete. Calderón ha destituido a dos empleados de medio pelo. Y encima, se ha descubierto que ha compensado favores como los de Nanín, quien le ayudó en la campaña electoral. ¿Cuántos cargos y carguitos paga el club por favores personales?






















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