La suelta de estos animales aumenta el riesgo de accidente
La crisis alimenta el drama de los caballos abandonados
MADRID- Virginia Solera, secretaria y cofundadora del único refugio de caballos de Andalucía, CYD Santa María, en Coín (Málaga), tiene bien claro el porqué del aumento de los accidentes de tráfico causado por équidos perdidos, desnutridos e incluso maltratados que deambulan por las carreteras. «El caballo es el animal más desgraciado. En primer lugar, se les sigue considerando un producto, ya sea para la monta o por su carne. Además, no es tan entrañable como un burro, ni tan cercano como un perro y por supuesto es más caro mantenerlo». Precisamente, este último hecho ha incrementado el abandono de equinos durante este año. Por desgracia, la cuestión económica también hace mella en esta asociación, que se mantiene sólo gracias a «la caridad» de algunas personas.
CYD lleva siete años rescatando, recogiendo y dando en adopción a los caballos del sur de España. «Es cierto que la crisis ha hecho que el drama de los équidos salga a la luz; sin embargo, al tratarse de un animal que deja de ser útil cuando se rompe una pata, o deja de ser montable, en CYD llevamos años viendo cómo se deshacen de ellos». Virginia recuerda a LA RAZÓN el caso de Catalina, una yegua a la que tiraron por un barranco y que estuvo cuatro días inmóvil, tendida en el margen del río. «Es terrible, en cuanto ya no pueden sacar provecho, los abandonan o los dejan agonizando».
Animales de «renta»
Gracias a una nueva normativa, toda persona que tenga un caballo necesita acreditar que está autorizado a ello y que posee unas infraestructuras mínimas. «Es parecido al microchip de perros y gatos; sin embargo, siguen siendo animales ‘‘de renta’’». Esto implica dos cosas, que los dueños optan por no identificarlos para poder abandonarlos o, directamente, «les cortan la cabeza», y que cada vez que denuncian a uno de estos dueños irresponsables tengan que acudir al Ministerio de Agricultura y Pesca. «Sólo podemos poner sanciones administrativas, entonces se declaran insolventes y quedan impunes», explica.
CYD recibe llamadas no sólo de ciudadanos particulares, sino también de «todas las fuerzas del orden». «Tenemos un teléfono de emergencias, las 24 horas del día». Al preguntarle por los rescates más recientes, recuerda el último accidente de Renfe en Coín: un tren arrolló a un caballo en la vía. También «este fin de semana hubo dos accidentes con caballos implicados. Parece que nadie va a hacer nada hasta que no haya muertos», dice decepcionada.
«Pero esto no es infinito, no podemos seguir así, estamos en números rojos». Y es que mantener a un caballo cuesta unos 150 euros al mes y pese a la importante, altruista, extenuante y vital tarea, en CYD Santa María no reciben ningún tipo de subvención.















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