La familia acertijo
Las serpientes de verano ahora son espermatozoides. Los dimes y diretes, bulos y rumores que surgen en el estiaje para enroscarse en la sesera calenturienta del personal colean este año como enredos jaculatorios. Por ejemplo, ni poniéndonos a escuchar dosis masivas de maracas de Machín podremos librarnos del folletín que se empieza a montar tras la muerte de Michael Jackson, donde ya se empiezan a colar elementos de suspense con asesinato incluido, aparte de una matraca de la leche sobre la paternidad y maternidad de sus vástagos que vaya usted a saber dónde acaba. Y, si queremos más misterios de cromosomas al retortero, ahí tenemos a los Thyssen y su sempiterno culebrón que más parece una hidra de múltiples cabezas regenerándose en sí misma. Ahora hablan de ellos como quien formula un acertijo, de esos que plantean: «Si fulanita es hija de su abuela, tía de su hermana y hermana de su padre...» sin que la solución esté muy clara y tengamos que remitirnos a los hechos, que se resumen en que las andanzas de esta parentela no nos abandonan ni en Navidad ni en Semana Santa ni en pleno agostamiento canicular. Se afincan en las portadas de «¡Hola!» como si fueran coto privado, donde la baronesa se hace fuerte impidiendo el asalto de otras divinidades. Mira que se les suponen fondos y posibles como para esfumarse de vacaciones sin necesidad de salir en la prensa del chisme, pero no hay manera, parece que plantean su vida de asueto en el laberinto de las exclusivas. A ver si se resuelve el jeroglífico de su mapa genético, porque sólo falta que de tenerlos hasta en la sopa pasemos a tenerlos hasta en la probeta.






















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