la otra universidad es posible

 
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18 Diciembre 08 - Elías de los Reyes (Catedrático UPV)

La evolución de la universidad en Europa ha dado lugar, básicamente a dos modelos, el anglosajón y el napoleónico o modelo francés. El modelo anglosajón se exportó a EEUU donde ha experimentado una gran evolución. Por otra parte, en Europa se ve la necesidad de un cambio en las estructuras universitarias, por puro agotamiento del modelo en su papel tractor de la socioeconomía europea, y recientemente, se propugna el cambio en la dirección de los acuerdos de Bolonia, que pretenden, entre otras cosas, aumentar la competitividad en Europa. Bolonia es una necesidad en si misma en cuanto a que el modelo de universidad actual ya está agotado, por viejo y poco evolucionado, y requiere un cambio de orientación. La universidad europea debe de cambiar sustancialmente y, por ello, los ministros relacionados con la educación superior en Europa acuerdan directrices para el cambio que se concretan en los acuerdos de Bolonia. Miremos, por un momento, el escenario de EEUU en el ámbito universitario. Cuatro mil universidades con dieciséis millones de universitarios aproximadamente. De todas sus universidades, en el ranking mundial ARWU de 2008, ocho universidades USA están entre las diez primeras del mundo y más de la mitad de las cien primeras son universidades americanas. Es muy claro, evidente diría yo, que existe una correlación muy alta entre la excelencia de una universidad y su presupuesto anual. Por esa razón, a nadie se le escapa que en EEUU la financiación por estudiante puede oscilar entre una vez y diez veces entre una universidad del montón y una de excelencia. Y nadie se rasga por ello las vestiduras. También está claro que a una universidad de excelencia, no solo acceden los estudiantes de las clases altas, sino que lo que le llegan son los expedientes más brillantes, con independencia de la clase social de procedencia. Tampoco le rechinan a nadie los dientes porque la universidad de excelencia obtenga recursos externos procedentes de otros programas no universitarios del gobierno, de la industria, o de tener un equipo de baloncesto en la NBA,¿Es más, socialmente está muy bien visto. En esta situación, y más mirando la actual coyuntura que estamos atravesando, es muy poco probable que los recursos públicos destinados a las universidades aumenten. Si acaso se mantendrán en euros constantes en el mejor de los casos. Por lo tanto, y buscando mejorar en el sentido de servir a la sociedad como un elemento tractor de la socioeconomía, habría que bajar de la cómoda y sedosa nube en la que se encuentra la universidad europea, y sobre todo la española, para cambiar el modelo universitario, con Bolonia o sin ella, pero hincándose en la tierra, con las empresas, con las administraciones y con todo lo que genere riqueza sostenible para nuestra sociedad. Sin complejos. www.eliasdelosreyes.es

 
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