La palanca del confesor (II)
Habíamos dejado a la joven mujer musulmana con sus «asesores» ultimando los detalles del fono vídeo telefónico contra Pedro Gordillo, ex vicepresidente del Gobierno de Ceuta. Pues, concluida la grabación, el guardia y el «periodista» le pidieron el móvil, hicieron una copia en CD y se lo devolvieron con las escenas borradas. Asegura, también la denunciante, que a ella le dijeron que la grabación iba a ser entregada al presidente de la Ciudad, Juan Vivas.
La irrupción de un juez en este asunto, abriendo sumario y declarándolo secreto, ofrece un escenario tremendamente complicado desde el punto de vista político. El presidente ha vuelto a comparecer por segunda vez en una semana ante la opinión pública, esta vez por la televisión municipal, con periodistas de distintos medios preguntándole a tumba abierta. Vivas dejó clara su intención de colaborar con la Justicia –«la prudencia tiene como limite la colaboración con la Justicia» dijo– y contarle al juez todo lo que sabe sobre este asunto, si bien señaló que en lo que él ha visto «no hay delito». Afirmó también que lo que más lamenta «es el impacto negativo que él mismo haya podido tener en la imagen de la institución, en su crédito y, sobre todo, en una sensación de desencanto en parte de la población a la que representamos y servimos».
No obstante, el debate está abierto mientras se judicializa, aún más, la política ceutí. Si los socialistas con Carracao al frente han sido los autores intelectuales de la producción de «El Padrino Juan Vivas» en Youtube, han errado porque, como se está viendo, no les hacía falta esa marrullería para ver a Juan Vivas y al PP en apuros. Entre otras cosas porque un gobernante quizás está preparado para justificar «mangazos» en la caja comunitaria, pero no lo está para dar explicaciones sobre cuestiones íntimas del bajo vientre, y menos en despachos con moqueta y banderas.
Pero no serán los socialistas ceutíes los más beneficiados por lo que algunos de ellos denominan en privado el «Caso Fray mamaíta». A finales de la semana no faltaban las especulaciones en Ceuta sobre las verdaderas motivaciones para la presentación de la denuncia, tantos días después, por parte de la mujer supuestamente agredida por Gordillo en su despacho.
Hablaban de una oferta muy suculenta para acudir a un plató de televisión a nivel nacional, y de que, una de las condiciones que habría recibido la afectada era que previamente debería presentar una denuncia ante la Policía para después poder contarlo por la tele. No sería extraño que eso pueda suceder. El «caso Gordillo», el entrañable «Padre Pedro», el hombre que conocía los pecados de los ceutíes porque los confesó durante más de treinta años, tiene todos los ingredientes para una noche televisiva de viernes con Jaime Cantizano: sexo, violencia, una mujer musulmana denunciando una agresión sexual, política al más alto nivel, poder y dinero, la bragueta de un ex cura católico... En fin, todo ello en un escenario singular y atractivo como es este enclave español en el continente africano.















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