Gloria LOMANA
Jordi Sevilla se ha marchado haciendo mutis por el foro. Zapatero ni siquiera le ha agradecido que, con aquellas dos tardes de libro gordo, aprendió lo suficiente para hoy contradecir a los sabios internacionales que nos recomiendan el camino torticero por el que transitan Francia y Alemania. Sevilla se ha marchado haciendo mutis, tras la estela de Solbes y de todo el equipo económico que obligó al presidente a interiorizar la palabra «crisis».
Zapatero ya no les necesita porque ahora sabe de economía y, además, le gusta. Lo mismo les pasó a González y a Aznar. El culmen del disfrute vendrá en enero cuando presida la Unión Europea. Desde la peana presidencial de Europa no habrá empresario ni sindicalista que aquí se le resista. El verbo galáctico desde Bruselas, en conexión con Washington, es más convincente que cuando se dicta desde La Moncloa a palo seco. Zapatero lo sabe y por eso va confiado Además, arrumbado Solbes en su escaño, el Gobierno apenas tiene interferencias. Salgado es otra cosa. La mujer ni se inmuta. Su discurso callado genera confianza en los mercados y calma a los contribuyentes incluso cuando el ministro de Fomento anuncia nuevas apreturas económicas por televisión. Zapatero –hemos de reconocerlo– ha cuadrado el círculo, ha conseguido que la nueva responsable de Economía sea docta como Solbes y optimista y feliz como el presidente, pero con una ventaja añadida: ni habla, ni parpadea. Es más, ni está, ni se la espera. Hoy el equipo económico son «las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal para hacer llegar al Niño su cariño y su amistad, y Jesús, en el pesebre, sonríe, porque está alegre, alegre, alegre...». Divertidos todos, como ha previsto Zapatero, esperamos la nueva subida de impuestos, que me temo acabará afectando al IVA y a los impuestos especiales, o sea apretando el bolsillo más a los pobres que a los ricos. Divertidos y a ser posible mudos. «Nunca rompas el silencio si no es para mejorarlo», dijo Beethoven. ¡Si lo sabrá la vicepresidenta!