LOS ABUELOS

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5 Enero 09 - Manuel MUÑOZ HIDALGO

Me decía José Luis Aranguren con su gran humanismo ético que la escuela debe abrirse a la sociedad y la sociedad a la escuela. Y la escuela se inicia en el núcleo de la familia en el entorno que rodea el niño antes de su nacimiento y sobre todo junto a sus abuelos, esos abnegados seres que no sólo cuidan a los hijos sino que al estar necesitados de que hagan lo mismo con ellos por las exigencias de la edad se hacen cargo de los nietos, aumentan su esfuerzo y no reciben el reconocimiento, la atención ni el respeto adecuado. Tema importante en el que se debería insistir en la formación escolar. ¿Dialogan con los nietos? ¿Se establece algún tipo de comunicación? ¿No se convierten sin su consentimiento en el descanso de los más jóvenes? ¿Hay quien piensa que por sus muchos años y su cansancio merecen otro tipo de consideración? ¿Se les hace justicia? ¿Se les agradece lo suficiente lo que recibimos de ellos y además se les responsabiliza de sus nietos, pero cuando no son útiles se les interna en un asilo para que no impidan el disfrute sin obligaciones de sus propios hijos? ¿Se tiene tiempo para lo que interesa y atender a nuestros abuelos entra en los planes de esta sociedad tan mezquina? Toda responsabilidad conlleva un riesgo y si algo enaltece al ser humano es su nobleza, su entrega generosa y su agradecimiento. La sociedad se ha vuelto bastante pasiva y van quedando pocos idealistas. No sobrecarguemos a los abuelos con toda la acometida que corresponde a los padres respecto a sus hijos, que los abuelos ya les criaron. ¿Dónde está la educación en valores? La vida es corta y las costumbres las promulgan los que ahora son jóvenes pero que también llegarán a viejos. ¿Querrían para sí recibir el mismo trato que dan a los abuelos?

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