La Compañía Nacional de Teatro Clásico trae al Teatre Apolo «Las manos blancas no ofenden», comedia cortesana en la que los hombres se visten de mujer y viceversa

Los enredos de Calderón de la Barca

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12 Febrero 09 - Carlos Sala

barcelona-La Compañía Nacional de Teatro Clásico regresa a Barcelona con una comedia de madurez de Calderón de la Barca, «Las manos blancas no ofenden». Después del éxito que cosecharon hace dos temporadas con «Don Gil de las calzas verdes», de Tirso de Molina, en el Teatre Nacional de Catalunya (TNC), vuelven a apostar por la farsa bañada de transvestidos, confusión de géneros, enredos amorosos y celebración del «joie de vivre», el hedonismo, y la mundanidad. Y decían que Almodóvar era moderno. Eduardo Vasco, director de la compañía, también adapta y dirige este montaje que nos sitúa en una corte italiana a orillas del río Po donde nada es lo que parece. Federico, un príncipe venido a menos que ha perdido su reino, se enamora perdidamente de su prima, la mujer que le ha robado su reino. Para encontrar pretendiente organiza una justa a la que Federico no dudará en apuntarse. Pero habrá problemas, pues Federico ya había prometido amor eterno a Serafina, y ésta querrá que mantenga su promesa, aunque tenga que vestirse de hombre para conseguirlo. Joaquín Notario, Montse Díez, Miguel Cubero y Pepa Pedroche encabezan un elenco de quince actores. «A esta pieza se la conoce como la comedia de los disfrazados y es una de las más curiosas del siglo de oro. Calderón deja caer todos sus trucos de zorro viejo del teatro, con cartas, naufragos, travestismo», señaló ayer Vasco. La obra cuenta con un trío de cuerda que interpreta obras barrocas de compositores como Herrando o de Nebra, algunas escritas para la obra. No en vano se conoce a esta pieza como el primer antecedente de lo que acabaría por ser la zarzuela. «Los actores cantan sin parar. En el siglo XVIII se encontraron las partituras de la obra y las hemos añadido», dijo Vasco. La compañía tiene otro Calderón, «El pintor de su deshonra», que sucede en los carnavales de Barcelona y se habla en catalán. Quieren estrenarla en la ciudad, mientras espera que se inicien las obras de su centro en Madrid, el Teatro de la Comedia, cerrado desde hace siete años.

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