Los padres admiten su parte de responsabilidad en el fracaso escolar, según una encuesta
Más pendientes de la oficina que de los deberes del niño
Casi el 70 por ciento de los encuestados reconoce que hay que reforzar la autoridad del profesor y que los padres deben implicarse más en la educación de los hijos
MADRID- La educación de los jóvenes requiere tiempo, pero no siempre se les dedica la atención que merecen. Los españoles creen que las largas jornadas laborales o simplemente un reparto inapropiado del tiempo que se dedica al trabajo juega en su contra para cumplir adecuadamente con su papel de educadores. Así lo constata una encuesta de NC Report para LA RAZÓN, que revela que el 69,9% de los españoles opina que los padres de hoy están más pendientes de sus trabajos que de la educación de sus hijos. Y en esto coinciden todos los segmentos de edad, e incluso crece el porcentaje entre los más adentrados en años. De ahí que un porcentaje idéntico opine que los padres deberían comprometerse más en atender esta obligación, sobre todo si pensamos que la familia es un punto de referencia esencial para un niño a la hora de formar su personalidad y socializarse.
Curiosamente, son ya una amplia mayoría (el 53,3%) los ciudadanos que consideran que es posible conciliar la vida laboral con la familiar después de las iniciativas legales y algunas empresariales que se han emprendido en esta línea en los últimos años. Sin embargo, un 41,5 por ciento todavía se resiste a pensar que esto es posible y que queda un largo camino por recorrer.
En lo que parece que están de acuerdo los ciudadanos es en la necesidad de reforzar la autoridad de los profesores, una petición insistente y antigua del sector educativo que parece haber escuchado el Gobierno de Esperanza Aguirre al proponer una ley madrileña que les dé rango de autoridad pública y que prevé penas de cárcel para los que agreden a los docentes.
El 67,2 por ciento de los españoles es partidario de que se refuerce la autoridad del docente, especialmente los que se encuentran en la treintena, aunque aún hay casi un 30 por ciento que se opone. La idea tiene a los jóvenes como sus mayores opositores, ya que el 49,4 por ciento de los españoles entre 18 y 29 años cree que no es necesario tomar ninguna iniciativa en este sentido.
Divorcio con la escuela
Los ciudadanos también son conscientes de ese «divorcio» que parece existir en muchos casos entre padres y profesores en lo que respecta a la educación. Un ejemplo extremo lo vimos recientemente en la agresión de un padre a la directora y el jefe de estudios de un centro madrileño que ha acabado en los tribunales. La mayoría de los españoles (el 70,9%) es partidaria de que haya una mayor coordinación entre padres y enseñantes en beneficio de la educación de los niños y de los adolescentes, una opinión que comparten todos los segmentos de edad, según revela la encuesta. No obstante, aún hay un 25 por ciento que opina que la educación no debe ser una tarea compartida entre progenitores y profesionales de la enseñanza.
Los españoles perciben también que la educación que se imparte en España ha sido motivo de importantes refriegas políticas, desencuentros y protestas ciudadanas con los distintos partidos que han ocupado el Gobierno, cada uno con una Ley de Educación propia bajo el brazo que ha puesto patas arriba en varias ocasiones el sistema vigente.
Una amplia mayoría, el 56,5 por ciento, considera que la enseñanza debe ser una cuestión de Estado y quedar al margen de las numerosas pugnas políticas que se generan por las cambiantes leyes educativas. De ahí que más de la mitad de la ciudadanía sea partidaria de un pacto de Estado que proporcione estabilidad al modelo educativo, una petición que también se ha planteado con insistencia desde el sector y sobre el que trabaja ahora el Ministerio de Educación sin demasiado éxito, por el momento. Solamente el 36,9 por ciento es contrario a convertir la educación en una cuestión de Estado.
Rebajas en la edad
Por otra parte, la encuesta constata que la generalidad de los españoles no es partidaria de rebajar la mayoría de edad, establecida en 18 años, a los 16 o 17 años por mucho que ahora se diga que los jóvenes de ahora son más precoces en todo. Así opina un 73 por ciento de los ciudadanos y es un pensamiento común en todos los segmentos de edad. Y eso a pesar de que ahora la relaciones sexuales están legalmente consentidas a partir de los 13 años y que una menor de 16 años puede someterse a una intervención quirúrgica sin necesidad de recibir el consentimiento de sus padres. También el proyecto de Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo que defiende el Gobierno prevé que las menores de 16 años puedan abortar sin necesidad de informar a sus progenitores. Tan sólo el 23 por ciento sería partidario de bajar el listón de la edad.
El cachete ayuda a educar
¿Es bueno dar un cachete a un hijo? Muchos padres consideran que no es más que una forma de imponer disciplina, una opinión compartida por más de la mitad de los españoles. La encuesta de NC Report para LA RAZÓN revela que el 53,9 por ciento de los ciudadanos cree que este tipo de reprimenda puede ayudar en la educación de los más jóvenes. Hay una mayoría que lo secunda entre los que tienen más de 30 años, pero el 43,7 por ciento se opone a esta práctica, especialmente los menores de 30 años, entre los que el «no» alcanza el 56,5 por ciento.
Entre sus partidarios se encuentran conocidos magistrados, como Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores número 1 de Granada, famoso por sus sentencias ejemplares, quien en más de una ocasión ha referido que «es absurdo que no se le pueda dar un cachete a un niño». Sin embargo, el método genera división de opiniones. Hay expertos que consideran que precisamente recurrir a este procedimiento forma parte de los recursos que utilizan los padres que no saben educar.
La Ley de Adopción Internacional prohíbe la bofetada y en España dar un «cachete» es ya ilegal desde 2007, tras aprobarlo el Congreso.
Ficha técnica
Empresa: NC Report
Universo: Españoles de 18 años y más.
Tamaño: 1.000 entrevistas entre el 14 y el 18 de septiembre.
Nivel de confianza y error: Para un nivel del 95,45% (2sigmas), y para P=Q, el error es del 3,16% .















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