Llanto, oraciones, velas y flores en «El Balcón de Rosales»
Miles de jóvenes en el homenaje a Álvaro Ussía
Miles de jóvenes -en torno a 3 mil- se concentraron ante la discoteca «El balcón de Rosales» para rendir un último homenaje a Alvaro Ussía, que perdió la vida el pasado fin de semana cuando fue agredido por los miembros de seguridad de esa discoteca madrileña. Miles de jóvenes que lloraron sin desconsuelo abbiertamente, que colocaron velas y flores ante una especie de altar montado por los compañeros y amigos de Alvaro, que fueron los convocantes y organizadores de la concentración junto a la familia de Alvaro y la dirección del colegio Monte Tabor, donde cursaba segundo de bachillerato.
Entre los asistentes, además de su familia más directa, encabezada por su madre y hermana -a la que intentaba consolar inútilmente la presidenta de la comunidad madrileña, Esperanza Aguirre-, se econtraba el director del colegio Juan Antonio Pertegar, la mayoría de los alumnos de ese colegio, fundamentalmente los mayores, así como los compañeros de su novia María, que estudia en otro colegio madrileño.
Fue un acto sencillo, un respetuoso y cálido homenaje al recuerdo de Alvaro, una concentración de apoyo y solidaridad con su familia y amigos, y de repulsa contra la violencia que imponen algunos miembros de seguridad de muchas de las discotecas madrileñas. Entre los que se quisieron sumar al homenaje se encontraba la madre de Sandra Palo, la joven asesinada brutalmente en Madrid hace unos años, una mujer que lleva años clamando por un mayor rigor en la aplicación de penas a los delincuentes menores de edad cuando sus delitos so n tan brutales.
El acto, en el que se rezó una oración por Alvaro Ussía -sus propios compañeros pidieron permiso para que pudiera acudir un sacerdote a la manifestación- tuvo una gran carga emocional. Infinidad de velas, fotografías de Alvaro y camisetas con el lema «Alvaro Ussia ¿por qué?» eran muestra evidente de la conmoción con que la mayoría de las familias madrileñas han vivido el trágico episodio del apsado sábado. La madre demostró grna entereza, pero se la veía absolutamente destrozada, al igual que al resto de sus familiares, así como a sus compañeros que, desde lo ocurrido con Alvaro, se han movilizado para pedir a las autoridades más rigor a la hora de garantizar la seguridad en las discotecas por parte de personal especializado, y no por matones como los que trabajaban en «El balcón de Rosales», discoteca clausurada por el ayuntamiento madrileño, junto a varias otras más, estos últimos días.




















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