El presidente catalán reclama una lectura «generosa» de la Carta Magna
Montilla cree que la Constitución peligrará si el TC recorta el Estatut
Montilla exige a los miembros del Tribunal que actúen con «responsabilidad histórica».
El presidente de la Generalitat, José Montilla, advirtió ayer a los magistrados del Tribunal Constitucional (TC) de que rebajar los contenidos del Estatut es el peor favor que pueden hacer a la Constitución. «Defender la Constitución española es promover su espíritu integrador, plural, abierto y acogedor. Utilizarla en sentido contrario es ponerla en peligro», alertó Montilla durante un acto de homenaje al desaparecido Ernest Lluch, un dirigente que, según destacó el presidente catalán, se caracterizó por defender un «constitucionalismo útil, generoso, flexible e integrador».
Sin visiones restrictivas
A Montilla le gustaría encontrar este mismo talante de Lluch en el TC a la hora de sentenciar el Estatut. El presidente de la Generalitat teme que la mayoría de los magistrados se guíe por una «visión restrictiva» de la Carta Magna, un extremo que, en su opinión, «cerraría el paso a la concepción plural de España». «Quiero recordar a los que tienen la responsabilidad de velar por la constitucionalidad de nuestras leyes que la interpretación de la Constitución no tiene que malmeter en ningún caso el carácter abierto e inclusivo del texto constitucional», añadió.
En el fondo, el mensaje de Montilla a los magistrados consiste simplemente en advertir de que una sentencia negativa sobre el Estatut haría que muchos catalanes cuestionaran la legitimidad de la Constitución por no permitir avances significativos del autogobierno catalán.
En los últimos días se han multiplicado los mensajes desde Cataluña en relación a la sentencia del Estatut. El consejero de Interior, Joan Saura, reclamó la dimisión en bloque de todo el Constitucional y, casi en paralelo, ERC anunció que su formación no tiene por qué acatar la sentencia de «un Tribunal Constitucional deslegitimado».
Montilla también ha querido terciar para fijar la postura de su gobierno después de tener que desautorizar a Saura. El presidente recordó al TC que el Estatut es una ley orgánica votada por los ciudadanos de Cataluña. «Nadie puede ignorar la histórica responsabilidad que tienen el Tribunal ante la sentencia del Estatut. No se puede ignorar una realidad irrefutable: por primera vez en 30 años tiene que pronunciarse sobre una ley refrendada por el pueblo de Cataluña. Es la hora de la responsabilidad histórica», insistió.
En privado, la mayoría de dirigentes catalanes confiesa su temor a una sentencia negativa que, si bien, no sería un severo correctivo, sí que laminaría aspectos como la bilateralidad.















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