muerte de un chaval
Hace unas semanas decíamos que alguien debiera irse a su casa por el desastre de las inundaciones continuas, por el charco permanente que nadie asume y que se repite en Madrid cada vez que llueve. Pero nada, nadie se marcha. En este asunto horrible parece que va a pasar lo mismo y al final llegamos a esa frase tan castiza que casi debiera colocarse sobre el televisor, junto al toro y la folclórica: que aquí nadie dimite. Dice el alcalde que no se debe establecer una relación causa-efecto entre las irregularidades de una concesión administrativa y la muerte de un chaval. Claro que no, de hecho, si se sospechase que existe esa relación sería tarea de los jueces. Nadie está pidiendo ver a un concejal en el banquillo, pero sí es necesario esclarecer quién es el responsable. Pedro Calvo, el concejal de seguridad, debiera aclarar ese aspecto o marcharse a su casa. Y eso no es culparle a él de la muerte del chico. Es asumir la responsabilidad de una mala gestión, algo que serviría para que todos los concejales de seguridad de España, sepan que una supervisión deficiente de los lugares de ocio te puede costar la carrera política. Así de simple.




















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