OBAMA Y PEPIÑO
Barack Hussein Obama ha ganado ampliamente las elecciones de su país, gracias en buena parte al apoyo incondicional de personajes conocidísimos para los norteamericanos como el gran Pepiño Blanco, a pesar de que los progres en general, y los dirigentes socialistas en particular, padecen una cierta confusión sobre lo que representa Obama y la política que va a llevar a cabo en estos cuatro años. Si uno ve los telediarios, inmediatamente percibe los esfuerzos de los reporteros y locutores para presentarnos a Barack Hussein como un trasunto de Zapatero, si bien un poco más tostado y con el número uno de su promoción en Harvard, que no es precisamente la oficina de profesores auxiliares de la Universidad de León, de donde nuestro líder carismático entró y salió, para qué engañarnos, con más pena que gloria. Suponen los progres, pues, que Barack Hussein retirará las tropas de Irak y al día siguiente de su toma de posesión correrá a abrazarse con Zapatero al palacio de La Moncloa para agradecerle su inestimable ayuda a ganar las elecciones, mientras Pepiño seca una lágrima furtiva fruto de la emoción. No es por aguarle la fiesta a nadie, pero Obama ya dijo que no sólo no va a hacer como Zapatero I El Gallina, sino que está dispuesto a enviarles unas bombitas al presidente de Irán y a los terroristas de la frontera con Pakistán. En ese momento será un auténtico placer ver la cara de nuestros progresistas. Qué decepción, oiga.






















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