Los descendientes de los asediados del Alcázar, dolidos por la eliminación de la exposición
Polémica por el Alcázar de Toledo: «Quieren ganar la Guerra Civil en los despachos»
La hermandad de Nuestra Señora del Alcázar pide que Defensa mantenga la muestra dentro del Museo.
MADRID-Durante el asedio republicano al Alcázar de Toledo en los primeros compases de la Guerra Civil, los hombres y mujeres encerrados dentro del edificio fundan una hermandad, la de Nuestra Señora del Alcázar. Esa hermandad sigue viva, agrupa a quinientos descendientes de los que participaron en la batalla y su función es dar culto a esa Virgen y mantener vivo el recuerdo histórico de aquellos hechos.
Santiago Marín es actualmente el secretario de esta hermandad. Su abuelo, amigo personal del entonces coronel Moscardó, entró en el Alcázar acompañándole y salió vivo del mismo. Durante parte de los tres meses que duró la batalla ejerció de «sacerdote», dado que no había ningún religioso dentro. Su nieto, hoy, como toda la hermandad, se siente «dolido» por la decisión del Ministerio de Defensa de eliminar el Museo del Asedio del emblemático edificio con la llegada del Museo del Ejército, que albergará 34.000 piezas de toda la historia militar de España.
Dolor por la eliminación
«Nos duele –dice, en declaraciones a LA RAZÓN– la desaparición de todo vestigio de aquel asedio». Les duele, no sólo porque consideran que es un hecho histórico muy significativo y una gesta militar reconocida internacionalmente, sino porque muchos de los familiares de los que hoy conforman la hermandad murieron en una batalla que enfrentó a una fuerza militar, la de Moscardó, diez veces más pequeña que la formada por los republicanos.
La hermandad tiene claro que la colección que recordaba aquellos hechos, que se estudian en algunas academias militares en el extranjero, debe permanecer en el edificio junto al Museo del Ejército, de cuyo traslado fue primer promotor el propio Franco. Entre otras cosas, asegura Santiago Marín, porque «la gente lo que quería ver eran los restos del asedio, los sótanos, era lo que la gente venía a visitar en el Alcázar». Incluso, recuerda, en cierta ocasión se encontró a varios miembros de una delegación china comunista tratando de ver la exposición porque, argumentaban al ser preguntados por su interés, más allá de ideologías, aquel hecho era militarmente muy destacado.
Petición al Ejecutivo
Es más, casi resignados por la constatación de que el Gobierno no dará marcha atrás en su intención de borrar la colección, piden que al menos se mantenga como parte de la nueva muestra la enfermería en la que eran atendidos los heridos de la batalla.
Pero los motivos del dolor que ahora sienten son más. El primero, «que deje de hablarse de un hecho histórico»; el segundo, que ni siquiera se escuche a los descendientes de aquellos que lucharon en el interior del segundo edificio más visitado de la capital castellano- manchega; y en tercer lugar, asegura, «nos duelen las mentiras en las que se están basando para hacer todo esto». Así critica a los que aseguran que el ataque republicano contra el Alcázar era una operación de rescate de rehenes. Eso pondría a su abuelo en el papel de secuestrador. «Una cosa –aclara– es tener rehenes y otra prisioneros. Además, si eran rehenes, ¿qué tipo de operación de rescate se dedica a bombardear el lugar donde están supuestamente secuestrados?».
Al mencionarle la Memoria Histórica su reacción inmediata es una pregunta muy concisa: «¿De qué se trata la Memoria Histórica? ¿De conservarla o de borrarla?». Es decir, ¿de preservar toda la historia o sólo una parte a conveniencia?.
«Revanchismo»
En el fondo, el secretario de la hermandad está convencido de que es «puro revanchismo, puro sectarismo» del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. «Quieren ganar la guerra en los despachos setenta años después», sentencia, y «saben que cambiar la historia es muy difícil, así que están intentando ver si la borran». Y respecto al presidente del Ejecutivo hace una reflexión que mezcla tristeza y reproche a partes iguales: «Zapatero se acuerda de su abuelo, pero se ha olvidado de los nuestros».
La hermandad mantiene, eso sí, sus actividades pendiente de los movimientos que dentro del Alcázar está llevando a cabo el Ministerio de Defensa. De hecho, el pasado día 27, aniversario del fin del asedio al Alcázar, los miembros de la hermandad celebraron una misa en el patio del edificio y un acto de oración en la cripta en la que descansan buena parte de los que defendieron la fortaleza ante el embate republicano.















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