Prudencia honradez

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9 Febrero 09 - Jesús FONSECA

En la vida, todo tiene un límite. Todos - unos más y otros menos- nos hemos beneficiado de una época de crecimiento fabulosa. Parecía que esto era jauja. Que nunca enflaquecerían las vacas gordas. Pero no. Durante algo más de quince años, la euforia ha sido tal, que nos hemos creído que no había límites. Y siempre hay límites. El problema principal de las borracheras económicas, me dice Antonio Garrigues, es que la gente cree que todo vale. Gran error. Siempre hay un límite. No es que haya que ponerlo. No es eso. Pero existe. Naturalmente vamos a salir de esto. No hay nada que sea insoluble. Pero lo superaremos sólo con buen sentido; con esfuerzo y no pocos sacrificios. Saldremos, si somos capaces de hacer lo que hay que hacer y no lo que no hay que hacer. Con este principio uno se mueve bastante bien por la vida en todo, en lo de las perras y también en lo personal. En general uno sabe, casi siempre, lo que hay que hacer y también lo que no hay que hacer, por mucho que mareemos la perdiz. Y ¿qué es lo que hay que hacer ahora mismo? Lo primero arrimar el hombro. Y, luego: prudencia, honradez... ¡Ójala esta crisis no sirviera para ganar en regeneración ética y responsabilidad social. Conviene, también identificar a los ladrones y aislarlos. Porque... ¡Ya les vale a algunos! Con la que está cayendo y que sigan, por poner un ejemplo, vendiendo productos tóxicos financieros, sabiendo como saben que son regalitos envenenados. O tengan, aún , la obscenidad de airear sus ganancias, basadas en el negocio de la usura. A la vista está que continúa sin haber límites para algunos, mientras otros ven cómo se les viene todo abajo. ¡Menos mal que da Dios siempre los trabajos con piedad! ¡Menos mal!

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