Soltero de oro pero no «pijo»
Es un soltero de oro. Alérgico al matrimonio, dice con humor que es «poco democrático». Apasionado del mar, su plan ideal es pasear por la playa de Samil, navegar en bote por la ría de Vigo y comer un pulpo en Ons. Durante la renovación generacional, algunos le acusaron de «pijo». No es un tema que le preocupe. «He vivido en un pueblo muy pequeño, poco propicio para ser estirado», dice con sorna. De talante abierto, asistió a la boda de un amigo homosexual, el ex concejal de Cultura de Orense, sin que nadie «le tirase de las orejas», aunque causó algún revuelo. Le apasiona conducir. Ahora lo hará al volante de la Xunta de Galicia.






















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