«Un buen hombre» y una buena película
Parece que lo que más vende en Málaga es ver al natural a las estrellas de la televisión transplantadas a la gran pantalla. Algunos deberían regresar a sus orígenes y no volver a actuar jamás, sobre todo cuando vemos actores de verdad como Carmelo Gómez y Emilio Gutiérrez Caba, protagonistas de las dos cintas que ayer se exhibieron en la sección oficial. «Agallas», primera película de Samuel Martín Mateos y Andrés Luque Pérez (ambos con larga y prestigiosa carrera televisiva). La cinta, en la que Gómez interpreta a un capo gallego de la coca un punto sobreactuado y falso, es un «thriller» con pequeño delincuente salido de la cárcel que aterriza en Galicia y ve la posibilidad de medrar en una empresa conservera, tapadera de un negocio de droga. La película, que arranca bien, se desmorona hacia la mitad y no consigue recuperarse. La tensión brilla por su ausencia. En el polo opuesto, afortunadamente, «Un hombre bueno», segundo largometraje de Juan Martínez Moreno, con un Emilio Gutiérrez Caba que se sale. Tristán Ulloa hace lo mejor que sabe hacer: no hablar. La película está muy bien contada, los intérpretes definidos y caracterizados en sus papeles y con interpretaciones creíbles dentro de un clima adecuado. Se tolera, incluso, un cierto final feliz, aunque hubiera sido preferible otro diferente.






















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