Un hombre con dos denuncias por malos tratos apuñala a su esposa y se tira desde un cuarto piso en Sevilla ¿ Alertó al 112 de que iba a acabar con la vida de la mujer
Un reincidente asesina a su mujer
SEVILLA- Una mujer de 30 años, Cristina M. R., murió el lunes en Sevilla apuñalada presuntamente por su marido, quien ayer se arrojó por una ventana del domicilio familiar, situado en un cuarto piso. La mujer había presentado al menos dos denuncias por malos tratos contra su pareja, la última de ellas en verano de 2008, aunque no existía ninguna medida judicial de protección. El agresor, Pedro C. M., de 28 años, se arrojó por la ventana de la vivienda, ubicada en el barrio de Los Pajaritos, y fue ingresado en estado grave en el Hospital Virgen del Rocío. Alerta al 112 Sobre las 15:40 el hombre llamó al 112 alertando de que iba a asesinar a su mujer, cosa que ya había hecho. Con posterioridad, un vecino volvió a llamar a los servicios de emergencias avisando de que un hombre estaba sangrando en el exterior del bloque. La pareja tenía dos hijos, de seis y dos años, respectivamente, según dijeron fuentes vecinales. La Policía ha abierto una investigación en la que participan agentes de la Policía Científica y de la Judicial, mientras que el forense hará una autopsia al cadáver de la mujer, que presentaba varias heridas de arma blanca. Vecinos de la pareja indicaron que las discusiones entre ellos eran habituales, derivadas de los problemas de alcoholismo del hombre. Vivían desde hace dos años en el piso donde se produjeron los hechos, situado en el número 46 de la calle Cigüeña. Pedro C. M. había trabajado durante varios años en una fábrica, pero recientemente se había quedado en paro, según precisaron los vecinos. La mujer tenía una tienda de comestibles en la calle Mirlo, en el mismo barrio de Los Pajaritos en el que residía. El presunto parricida presentaba un traumatismo craneoencefálico, además de fractura de fémur y tibia, aunque se encontraba estable. Fue sometido a varias pruebas tras llegar al hospital. El juez ordenó el levantamiento del cadáver sobre las seis de la tarde entre un gran revuelo vecinal. La tensión se acumuló en el barrio, sobre todo cuando llegaron los familiares de la fallecida.




















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