Una máquina hacía latir el corazón de la fallecida, ex campeona de patinaje
Una mujer da a luz dos días después de morir
LONDRES- Jayne Soliman no pudo ver la cara de su hija. La única esperanza es que, al menos, pudiera sentirla cuando se la pusieron en su regazo antes de desconectar la máquina que la mantenía con vida. La que fuera campeona británica de patinaje libre sufrió una hemorragia cerebral el pasado miércoles a los 41 años de edad. Se desmayó en su casa tras sufrir un gran dolor de cabeza y cuando la trasladaron al hospital ya no se pudo hacer nada por su vida. Un tumor había hecho estallar un importante vaso sanguíneo. Los médicos la declararon clínicamente muerta, pero tuvieron esperanzas de salvar al bebé que esperaba. El embarazo era de tan sólo 25 semanas. La suministraron esteroides para ayudar a que los pulmones del feto se desarrollaran. Después de 48 horas nació por cesárea Aya, una niña que pesó 0.95 kilos. Antes de llevarla a la incubadora, los médicos pusieron al bebé por unos instantes en el regazo de su madre. En 1989, Jayne fue campeona británica y séptima del mundo en la categoría de patinaje libre. En Dubai enseñó patinaje artístico y conoció a su esposo, Mahmoud. Juntos volvieron a Inglaterra hace dos años. Cuando vio a su hija, Mahmoud se sintió el hombre más feliz del mundo, pero sabía que tenía que decir adiós a su esposa. A las pocas horas, Jayne fue desconectada de la máquina que hacía latir su corazón. «Nos hacía mucho ilusión», declaró a la prensa británica. «Ella sufrió un aborto involuntario y cuando se quedó de nuevo embarazada no nos lo creíamos. Aún recuerdo el día en que nos hicieron el primer análisis y vimos latir su corazón», añadió.




















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