El protagonista de «Alatriste» presenta «Appaloosa», el «western» que dirige Ed Harris

Viggo Mortensen: promesas del Oeste

Bebe mate, fuma tabaco rubio y habla español con acento argentino, país donde sólo vivió unos pocos años de su vida. Pero todavía sigue marcado. 

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Viggo Mortensen: promesas del Oeste
21 Noviembre 08 - Carmen L. Lobo

Antes de abrir nadie la boca, Viggo Mortensen nos va entregando tímido una pegatina del San Lorenzo de Almagro, el equipo bonaerense por el que siente devoción. «Es que estamos celebrando el siglo del club», confiesa con los ojos muy claros. El protagonista de «Promesas del Este» parece más alto que el 1,80 registrado en imdb y  más joven que los 50 que cumplió el pasado 20 de octubre. Hace sólo un mes, qué cosas. Ayer vino a España para presentar el «western» que dirige Ed Harris, quien también interviene en el filme como actor.  Pero el guapo Mortensen, además de bastante alto (al garete internet), es un forofo del fútbol. Así que la primera pregunta involucra a Maradona, el nuevo entrenador de la selección argentina: «Será un lío, los árbitros lo echarán alguna vez, aunque me parece una buena idea. Al público le interesa que exista discusión, polémica, y los ingleses, entre otros, lo odian por todo eso de la mano de Dios... Da que hablar Maradona. Sabe de fútbol y me parece capaz de hacerlo bien. Por otra parte, veremos qué sucede cuando vayan mal las cosas, cuando perdamos, y lo que hace para mejorar...». En cuanto a la película, enciende un pitillo, exhala una bocanada de humo corta y afirma que le atrae el «western» desde púber: «Nos criamos con él, más que los niños de ahora, desde el cine y la televisión, porque cada dos días programaban una del género. Me interesa sobre todo por la época, mediados del siglo XIX, y la frontera del Oeste americano con esos paisajes infinitos... Supone el final de un periodo sin ley, lo que debe cambiar por la madurez de una nación. Cuando creces te das cuenta de que hay unos límites, de discreción, de cortesía... y aprendés o no. Por eso me interesa el “western”, porque tiene que ver con la adaptación; debes acostumbrarte a la idea de que el espacio lo compartes con otros», añade desde su elegante camisa negra que rematan unos vistosos gemelos plateados.   En cuanto a la vigencia del mismo y la influencia en otros tipos de películas, admite que la clave reside en que «trata valores universales y eternos, como la lealtad».
Respeto sin palabras
En «Appaloosa», Mortensen y Harris son dos pistoleros unidos por una fuerte amistad, aunque sin palabras casi:  «Mis amistades, o sea, las que me han durado años, no sólo una temporada excitante, y yo respetamos nuestro espacio. No se trata de  guardar silencio, sino de saber en qué momento preguntar. Hay instantes en que es necesario decir la verdad aunque no guste o no sea compartida. Se trata de los temas que surgen en esta cinta, donde ambos personajes se respetan. Casi callados nos entendemos». Le pasa igual que con Ed Harris, otro sólido intérprete: «Nos conocimos en “Una historia de violencia”, habló poco del proyecto porque yo conocía el libro en que se basa (la novela homónima de Robert B. Parker), y me pareció interesante. Pienso hacer una película, me comentó, ¿puedo contar contigo? Y le contesté que sí. De haber llegado al set sin saber nada de la historia, Harris me habría ayudado, pero yo tenía un punto de vista. Y, como nuestros personajes, nos llevamos bien, nos entendemos sin dialogar demasiado. Espero que le haya sido útil. Pasó igual con Ariadna Gil (quien encarna a una amante de Mortensen en el filme), Ed no tuvo que decirle casi nada sobre el papel; la suya era una perspectiva inteligente, entendía a esa mujer».
potente díaz yanes
Quizá Mortensen no dudó nunca en aceptar este trabajo porque «se trata de un cuento bien escrito y original, lo que no abunda, ya que la mayoría de los guiones que llegan no son muy buenos... Además, creía al personaje. Y, por último, si te provoca algo de miedo ya tienes el ingrediente que te falta para aceptar el trabajo. Si no sientes un poco de nervios no aprendes». Admite este tipo honesto y tranquilo:  «Claro que me he equivocado muchas veces. Y he pedido perdón a quien fuera. Pienso que incluso, aunque tenga razón, igual existen otras maneras de defenderla. Probablemente podría evitar algún enojo de respirar un poco antes de responder. Si quieres que te escuchen, mejor no contestes a gritos o con palabrotas, sino con sensibilidad. De lo que no me arrepiento es de decir las cosas como las veo; lo contrario es igual que mentir». Y Mortensen, que acaba de terminar el rodaje de otra producción muy dura, «The road», adaptación del libro post apocalíptico escrito por Cormac McCarthy («la están montando ahora. Fue una experiencia dura, durísima, pero interesante»), cambia las tornas y pregunta él: «¿Vieron “Sólo quiero caminar?” (de Díaz Yanes, que lo dirigió en «Alatriste»)  ¿Les gustó? Deberían promocionarla más. Posee un aspecto existencialista. El personaje de Ariadna Gil me parece fortísimo, tiene una gran  vida interior. No pide perdón, lo que (y Mortensen resopla) tiene que ver con el orgullo, con lo que ha sufrido. La película me dio que pensar. Es como un James Bond para adultos, y también “Appaloosa”. La última entrega de 007, por contra, no da para tanto».  Como se entere este vengativo espía, que está a la vuelta de la página, saca la pistola ya.

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