Que se anime a las mujeres a interrumpir sus embarazos es volver al escenario de la desigualdad
Vive y deja vivir
¿Que los padres no interfieran?, ¿pero no era ese su deber y su responsabilidad? Precisamente, la no «interferencia» de los padres conlleva hijos perdidos, inseguridad, baja autoestima¿ Es de sobra conocido que los hijos necesitan reglas y límites para lograr su crecimiento personal. Pero éste parece ser objetivo secundario. Lo que importa es el aborto. Con todo el esfuerzo y el tiempo que costó concienciar a nuestra generación del peligro de las enfermedades venéreas y de que todas las precauciones eran pocas para evitar embarazos no deseados, resulta que ahora la educación sexual se reduce a: puedes comprar libremente la píldora abortiva y abortar sin que tus padres se enteren. Lo disfrazan de «opción de confianza en las mujeres», cuando lo que se precisa en esa situación es apoyo y comprensión, y nadie mejor que unos padres, a quienes más importas, para darlo. Sabíamos lo que teníamos que hacer si no queríamos tener descendencia. Y era cosa de dos. Hoy, en lugar de esto, se habla de eliminar futuros bebés, cuando lo que hay que hacer es prevenir el embarazo si no se quieren hijos. Además dejan caer la responsabilidad directamente sobre la mujer. Pues muchas gracias. Menos mal que tenemos un ministerio que se iba a ocupar de la igualdad entre hombres y mujeres. Que se anime a las mujeres, incluso a las que ni siquiera han llegado aún a serlo, a interrumpir sus embarazos es volver al escenario de la desigualdad. ¿Qué pasa con la parte que le corresponde al hombre? El «desliz» es de ambos y juntos tienen que llegar a una determinación. Aún no he conocido a quien se arrepienta de haber tenido un hijo. Y sí a quien ha impedido su nacimiento. Aunque otra opción, quizá dura pero sin duda bondadosa y digna, es darlo en adopción. Miles de parejas en España no pueden tener hijos y sufren interminables trámites y una desesperanzadora espera hasta poder abrazar a sus pequeños, mientras que aquí se promociona el aborto. Existe una elección con la que saldríamos todos ganando: vive y deja vivir.






















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