Ruedas pelig.rosas

El ocio también tiene derecho a ser accesible. Os sorprenderéis con lugares o rincones curiosos que a priori pueden parecer infranqueables para una persona en silla de ruedas. El mundo de la discapacidad tiene aquí una voz.

  • El uso de los carriles-bici supone un ahorro a los Gobiernos.
    El uso de los carriles-bici supone un ahorro a los Gobiernos.

2€ por km a quien va sobre ruedas

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Sobre el autor

Emerre

Empeñada en encontrar rincones accesibles para todos. Pesadilla de los escalones, de las puertas estrechas, de las barreras de todo tipo. Pero sobre todo, de la intransigencia y la intolerancia. Puedes leer más en www.pelig.es

Uno de los sueños de los andan sobre ruedas es encontrar países con carriles interminables y sin ninguna barrera donde hacer kilómetros con tranquilidad. En Escandinavia –Suecia, Dinamarca y Noruega- que por extensión se conoce como “países nórdicos” –se añade entonces Islandia y Finlandia- la vida se hace sobre ruedas. Los políticos van a sus parlamentos en bici, los niños se desplazan a sus coles en todo tipo de extraños carritos tirados por el pedaleo de sus padres, las familias hacen la compra con carretillas impulsadas con cadenas, los ciclos de dos o tres ruedas son la prioridad en pueblos y ciudades, y las handbike, ese objeto de súper lujo en nuestro país que es imposible que pase desapercibido cuando recorre algún carril-bici, ayudan a muchas personas con movilidad reducida a realizar rápidos desplazamientos.

Es inevitable al viajar a cualquier rincón de estos países, o simplemente al ver por televisión una de sus ciudades, el sentir una envidia sana y soñar con que algún día en nuestro país haya un mínimo de concienciación sobre las dos ruedas y, por ende, de respeto hacia las personas con movilidad reducida.

No hay nada más saludable que hacer los desplazamientos sobre ruedas con el empuje de pies o manos. Así lo comprenden en estos países, y en concreto en una pequeña localidad de Noruega, Lillestrøm, donde, durante tres días, la Policía paga en mano a los ciudadanos que pasan por su calle principal dos euros por cada kilómetro que hayan recorrido en bici, o cinco si van andando. El objetivo de la campaña: impulsar aún más el uso de estos medios de transporte saludables frente a la cultura del coche. El motivo: el ahorro al Gobierno de los usuarios de estos transportes. Según los cálculos de la Agencia Nacional de Salud de Noruega, los ciudadanos que van en bici o caminando producen menos impacto en el medio ambiente, descongestionan el sistema de transporte y mejoran la economía urbana, además junto al efecto en la propia salud que además de mejorar la calidad de vida, evita gastos en protección sanitaria. Por medidas como esta, Lillestrøm ha sido elegida ya tres años consecutivos como la mejor ciudad noruega para ir en bici.

Pensando en nuestro país, es difícil decidir cuál es la mejor urbe para circular sobre dos ruedas, sobre todo porque falta mucha infraestructura. Una que destaca es San Sebastián, donde además de los carriles-bici existentes desde hace años, la influencia de una mentalidad europea, la llanura de sus barrios históricos y el esfuerzo de instituciones durante tiempo ha conseguido que las dos ruedas no sólo se usen para pasear un rato con los niños sino como medio de transporte para desplazamientos habituales, principal signo de que la cultura de la bici se impone al sedentarismo del coche.

El boom de carriles bicis en los últimos años ha provocado un crecimiento exponencial de esta infraestructura. La DGT inventarió en 2001 un total de 950 km de carril-bici en España y los calificaba como “pocos, cortos y dispersos”. No existen datos oficiales actualizados, pero apenas hay ciudad o pueblo de cierta entidad que no cuente con alguna de estas vías. Hace trece años muchos de ellos eran inconexos, no llevaban a ninguna parte, terminaban de repente, y en su trazado había que bajarse de la bicicleta en alguna ocasión. Estas dificultades siguen presentes en parte de los carriles que se construyen, por lo que no consiguen ser una alternativa a los medios de transporte tradicionales al tener que hacer parte de los recorridos, por aceras, calzadas o lugares peligrosos para las dos ruedas. Estas deficiencias también los convierte en lugares no idóneos o incluso imposibles para los usuarios de sillas de ruedas. Pero cuando están bien diseñados y realizados generan riqueza y salud. En concreto, la red de carriles-bici de la ciudad de Sevilla costó 35 millones de euros y convenció a los sevillanos de usar la bicicleta: actualmente se realizan 70.000 desplazamientos diarios. Y no hay que olvidar que en España en 2013 se vendió más de un millón de bicicletas frente a 722.000 vehículos, y el negocio de los ciclos movió más de mil millones de euros, según datos facilitados por la Asociación de Marcas de Bicicletas de España.

En cuanto al sector de las personas con movilidad reducida, con handbike o sin ella, la existencia de una buena red de este tipo de vías que comunique tanto el interior de las ciudades como la urbe con su entorno facilita los desplazamientos, evita el uso de otros medios de transporte que no aportan nada, ayuda a mejorar la calidad de vida, posibilita el ejercicio, incita a salir y reducir el tiempo de “encierro y evita complicaciones o patologías asociadas a la falta de movilidad. Y si encima pagan dos euros por cada kilómetro que se recorre, ya no hay duda.

Ruedaspelig.rosas@pelig.es

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