Ruedas pelig.rosas
La parafernalia de los aviones

Recorrer mil kilómetros en sólo hora y media es la gran ventaja que ofrecen los aviones a los viajeros. La rapidez, el ahorro de tiempo, la comodidad... y los precios asequibles son características que se agradecen a la hora de planificar un viaje. Pero alrededor de los aviones todavía hay mucha parafernalia que las compañías tendrán que ir suprimiendo para ser competitivas en el sector. Y mucho más cuando el que viaja es una persona con movilidad reducida que usa silla de ruedas para sus desplazamientos.

¿Quién no ha visto en los aeropuertos junto a personas que se mueven a toda prisa buscando su puerta de embarque a usuarios de silla de ruedas esperando en zonas de embarque casi vacías porque llegaron los primeros?

Hace unos días volé con Easyjet hasta París. Compré cuatro billetes por internet, marqué la solicitud de asistencia para subir al avión para uno de los pasajeros, indicando que era usuario de silla de ruedas manual y que no podía caminar para desplazarme hasta el asiento. Pagué los billetes e imprimí las tarjetas de embarque. Viajamos sólo con equipaje de mano para no tener que entretenernos en facturar en el aeropuerto.

El vuelo salía hacia París a las 16h10', por lo que lo normal es que con llegar tres cuartos de hora antes al aeropuerto sería suficiente. Pero no. A pesar de que está todo pedido y más pedido, si eres una persona con movilidad reducida te exigen estar en el aeropuerto, como mínimo, una hora y media antes. Y ¿para qué? Simplemente para decirte que esperes a que la puerta de embarque se abra. Es decir, que hay que ir una hora antes que los demás pasajeros para quedarnos allí plantados sin hacer nada. Sólo esperar a que sea la hora. Parece una falta de respeto que por el simple hecho de ser una persona con discapacidad parezca normal que puedan estar literalmente "plantadas" en un aeropuerto o dónde sea.

Cuando ya llevábamos allí más de una hora, el pasaje comenzó a embarcar y llegó otra sorpresa: por favor, ustedes esperen que van a embarcar los últimos, cuando ya esté todo el pasaje ubicado en el avión. Otra vez la misma pregunta. ¿Para qué nos han hecho venir una hora antes que los demás? Así suele ser el trato en las compañías aéreas.

Cinco días después volamos de Poitiers a Girona, esta vez con Ranayr. Y otra vez la misma situación, aunque esta vez, incluso peor. Nos presentamos en el aeropuerto más de una hora y media antes, y lo único que tuvimos que hacer es esperar junto a la puerta de embarque. Allí no había nadie, era demasiado pronto. Poco a poco la gente fue llegando. Cuando se abrió el embarque la misma frase: ustedes van a embarcar los últimos. ¿Para qué tuvimos que ir con tanta antelación al aeropuerto? Para esperar. En poco más de una hora llegamos a Girona. Bajó todo el pasaje y nosotros seguimos en el avión. No podíamos bajar porque necesitábamos la asistencia y el avión se había puesto a repostar, operación durante la cual nadie puede subir ni bajar del avión, y según creo, tampoco estar dentro. Aunque nosotros sí estuvimos en el interior de la aeronave. Esperamos casi tres cuartos de hora hasta que pudimos bajar. Tardamos tanto, que hasta la cinta de las maletas estaba ya parada y la zona de equipajes apagada.

En definitiva, un funcionamiento y una parafernalia que rodea a las compañías aéreas que las hace distar mucho de ofrecer un servicio de calidad.

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El ocio también tiene derecho a ser accesible. Os sorprenderéis con lugares o rincones curiosos que a priori pueden parecer infranqueables para una persona en silla de ruedas. El mundo de la discapacidad tiene aquí una voz.

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