José María Marco

Antisistema

La Razón
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La unión de los comunistas con los podemitas da a entender que la nueva política vuelve al eje tradicional de izquierda frente a derecha. Sin duda que algo así está sucediendo y así lo corrobora, en realidad, la caída en las encuestas del PSOE. En cambio, si situamos lo que está ocurriendo aquí en el contexto europeo, nos encontramos con otra tendencia. Y es que el eje de la división política ha empezado a situarse en otra distinción, que opone a los antisistema con los que quieren preservar la democracia liberal. Las recientes elecciones municipales en Italia muestran hasta qué punto esta es la nueva frontera, con un movimiento como Cinco Estrellas situado en primer lugar para la alcaldía de Roma y un gobierno nacional, el de Renzi, empeñado en reformar el régimen desde dentro.

Se entiende mejor la alianza de los comunistas con los podemitas si se tiene en cuenta esta situación. Los nuevos coaligados no proponen un programa verosímil, sino una carta abierta de deseos contradictorios, de una profunda cobardía, que permite a una parte de la sociedad española manifestar una actitud negativa ante una realidad que no gusta. ¿Las consecuencias? Que se ocupen otros...

La particularidad española reside en la actitud del PSOE, que se reconoce en este gesto y abandona cualquier responsabilidad en brazos del antiguo centro-derecha, ahora Partido Popular, con la suma, tal vez, de Ciudadanos. El PP está acostumbrado a estas posiciones solitarias. Lo nuevo es ahora el rival, que aspira –por lo menos– a dificultar el funcionamiento del sistema. También es nuevo Ciudadanos, que retoma, aunque al parecer no del todo, el papel de los nacionalistas en el esquema previo. Estos, por su parte, se han desplazado hacia posiciones antisistema y no sirven ya para consolidar una mayoría.

Lo que se suele interpretar como una estrategia de crispación destinada a enfrentar a PP y Podemos no es más que la consecuencia de una nueva realidad política. Para completarla, a los populares no les debería ser muy difícil explicar a la ciudadanía cuál es la idea de España que sustenta su propuesta política. Ya sabemos que es la España constitucional y europea de la Monarquía parlamentaria, pero en las actuales circunstancias es más necesario que nunca hacer explícito en qué consiste. Es lo que se espera de un partido político sobre el que recae la defensa del sistema.