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«Blandengue» Rajoy

Tiempo de lectura 2 min.

22 de octubre de 2017. 22:21h

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Eduardo Inda 22/10/2017

Que Aznar fue un excelente presidente no lo digo yo, lo confirman los guarismos económicos, los mejores en 39 años de España constitucional. Pero basta un simple flashback para concluir que no es oro todo lo que reluce en su hégira: suya es la culpa del repliegue de la Guardia Civil en Cataluña, de la práctica desaparición de la Policía, de la supresión de los gobernadores civiles, del gigantismo de la fascistoide TV3 y de que la Ley de Política Lingüística de 1998, que consagraba la más bestia de las dictaduras idiomáticas, saliera adelante al no recurrir el Gobierno una sola coma al Constitucional. Por no hablar de la cesión del 30% del IRPF, el 35% del IVA y el 40% de los impuestos especiales o del sacrificio de Vidal-Quadras.

Estas siete cuestiones inhabilitan al presidente Aznar para dar lecciones a nadie sobre el problema independentista. De los 45 millones de españoles es uno de los menos indicados para exigirle a Rajoy que «actúe en Cataluña o convoque elecciones» o para demonizarle por mentar la bicha de la reforma constitucional, pese a que su sucesor no ha dicho ni mu al respecto. El aznarismo y aledaños extramuros llevaban semanas poniendo a caldo al ADN que tiene ante sí la madre de todos los desafíos. Él respondió propinándoles anteayer un zasca en los morros modelo 155. En las últimas 48 horas ni uno solo de ellos ha dicho esta boca es mía o ha elogiado la tan proporcionada como legalísima respuesta a los golpistas. Se los ha tragado la tierra. O tal vez se han largado a tierras lejanas para evitar el microfonazo de turno.

El «blandengue» Rajoy se ha erigido definitivamente como el gobernante con más arrestos. Dijo «no» al rescate en 2012 contra todo y contra todos y ahora responde «sí» a un 155 que, según declaró su antecesor hace 18 días, no se atrevía a aplicar. Demuestra una vez más que no por mucho correr se llega antes a los sitios y que la contundencia no está reñida con la calma. Y de la necesidad del 155 hace virtud. Porque, tal y como le ha explicado el genio Arriola, los independentistas le van a regalar una mayoría más que suficiente en las próximas generales. El sábado ganó a la historia, convenció a su partido y a la mayoría natural de este país y puso en su sitio a los tejeros del siglo XXI. Mariano va bien.

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