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«Ciberchecas»

Tiempo de lectura 4 min.

19 de marzo de 2017. 22:15h

Comentada
Julián Cabrera 19/3/2017

«Hay un ser humano detrás de cada tweet, blog y correo electrónico»; es una de las frases favoritas de Chris Brogan, uno de los más notorios sacerdotes en la canalización del potencial de las redes sociales en favor de imágenes corporativas. La obsesión de Brogan por humanizar lo que en realidad alberga tras la frialdad digital una plaza pública en la que todo el mundo se expresa a discreción contrasta con esa otra frase de Umberto Eco, «las redes sociales dan derecho de palabra a millones de imbéciles» como mínimo igual de ajustada a la realidad. Y en política, nadie como el partido liderado por Pablo Iglesias para interpretar esos conceptos sacándole el máximo provecho a las redes en el «agitprop», la vieja técnica de agitación y propaganda ya inventada por Lenin hace justo un siglo.

Si de algo se encuentra especialmente orgulloso el líder podemita, es de la contundencia y la entrega ciega de esos trescientos de las «brigadas moradas», que como una auténtica guardia de corps, como los elegidos espartanos de Leonidas o los inmortales de Jerjes agitan el activismo de internet brindando a esta formación la más eficaz de las armas de comunicación pero también de acoso y de coacción cuando no de chantaje. En esa línea y superado el trance de «Vistalegre dos», Podemos no parará en barras en un objetivo que trufa el asalto definitivo a la supremacía de la izquierda todavía en las renqueantes manos del PSOE con la decidida estrategia de acoso y derribo a Rajoy.

La línea ya trazada pasa por el hostigamiento permanente al «día a día» de una actividad parlamentaria en la que la mayoría minoritaria del partido del gobierno ha ido sacando adelante a trancas y barrancas –hasta llegar al lamentable episodio del decreto de la estiba– los asuntos más acuciantes en el arranque de legislatura. Se trata de trasladar el foco del pactismo parlamentario hacia otros escenarios. El líder de Podemos lo tiene claro y por eso este mismo sábado inauguraba las que serán periódicas reuniones de su «gobierno en la sombra», un consejo de ministros virtual que tiene como primer objetivo situarse como principal referencia y alternativa desde la oposición de la izquierda al gobierno del PP en un momento en el que el PSOE se debate entre la responsabilidad de estado y el dedo acusador de «Moisés» Sánchez.

Iglesias pretende –y probablemente conseguirá– estar más que presente en el proceso de primarias y en el congreso federal socialista, no es casual su primer movimiento tendiendo la mano a Sánchez –por si gana y por si pica– para tejer una moción de censura contra Rajoy. También ha comenzado a agitar el terreno político con réplicas sísmicas en las relaciones parlamentarias de los otros partidos e incluso no descarta encabezar en solitario esa hipotética moción de censura que aun estando abocada al fracaso le situaría como referente frente al jefe de Gobierno. Es la ruta de su llamado «rumbo 2020» donde hará falta «más madera» y ahí, las «ciberchecas» también jugarán, no lo duden, todo un papel estelar.

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