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Corrupción

Tiempo de lectura 2 min.

19 de junio de 2017. 00:23h

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Antonio Pelayo 19/6/2017

Sorprenderá seguramente a más de uno que el Vaticano haya organizado el pasado jueves 15 de junio un Debate Internacional sobre la Corrupción. En él han participado unos cincuenta magistrados, policías, obispos, periodistas y especialistas provenientes de las Naciones Unidas y de la Unión Europea.

El Cardenal Turkson, que preside el Pontificio Consejo para el Desarrollo humano integral, ha indicado que el objetivo de este primer encuentro ha sido «enfrentarnos con un fenómeno que lleva a pisotear, negar u obstaculizar la dignidad de las personas».

Este joven cardenal originario de Ghana es autor de un libro titulado «Corrosión. Combatir la corrupción en el mundo y en la Iglesia». El prólogo lo ha escrito el Papa. «La corrupción– escribe el Papa– revela una conducta anti social tan fuerte que disuelve la validez de las relaciones y por lo tanto los pilares sobre los que se funda una sociedad, la coexistencia entre las personas”.

La corrupción es fuente de numerosos crímenes porque no solo se da cuando alguien mete en sus bolsillos un dinero o unas propiedades que no le pertenecen. Es un fenómeno mucho más amplio que arrastra consigo la trata de personas, el tráfico de armas, el narcotráfico, la esclavitud, la despreocupación absoluta por el bien común y por el cuidado del medio ambiente. Es el caldo de cultivo donde florecen las organizaciones mafiosas y criminales de todo el mundo .

Un viejo adagio latino decía «Corruptio optimi pessima» que equivale a afirmar que la peor corrupción de todas es las de los mejores; nadie podrá negar que también en la iglesia existe la corrupción en sus diversas formas desde los abusos sexuales sobre menores hasta formas descaradas de avaricia. «Nuestra corrupción– escribe el Papa – es la mundanidad espiritual, la tibieza, la hipocresía, el triunfalismo, el hacer prevalecer en nuestras vidas el espíritu del mundo, el sentido de indiferencia».

En un documento actualmente en preparación se estudia la posibilidad de castigar nada menos que con la excomunión a los mafiosos y a los corruptos.

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