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Crujir vivo a Rajoy

Tiempo de lectura 4 min.

28 de octubre de 2016. 01:37h

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Mariano Rajoy será de nuevo Presidente del Gobierno de España. Lo será, por ser el candidato del partido preferido por los españoles, casi ocho millones votaron al Partido Popular. Por ser el candidato del partido que ha obtenido más diputados, 137, ¡55 más que el PSOE!, el segundo más votado. Por haber conseguido, con un pacto de investidura, el apoyo de Ciudadanos con 32 diputados, y de la diputada de Coalición Canaria. Y también, porque en el PSOE algunos piensan –no se puede saber cuántos, ojalá sean muchos– que otras elecciones serían malas para España y debe gobernar el candidato del partido más votado; y porque algunos creen –casi todos–, que unas terceras elecciones supondrían un resultado mucho mejor para el PP, y un gran retroceso para ellos.

Aunque Mariano Rajoy sabe mejor que nadie las dificultades que tendrá gobernando con el apoyo seguro de sólo 137 diputados, no ha tenido ninguna duda en descartar otra convocatoria electoral, por muy buenos que fueran los resultados, según las encuestas, para el Partido Popular, y por muy mala que sea la situación del partido que se ha roto y tienen que coser, según manifiestan sus dirigentes.

Los socialistas son los únicos que pueden garantizar que una propuesta del gobierno saldrá adelante. Si la decisión del sentido del voto, y no sólo del PSOE, depende de si es buena para el interés general, la legislatura será positiva, y habrá muchos acuerdos que resolverán problemas de la gente, que es para lo que deben estar los políticos. Pero si el grupo socialista va a votar «no a todo», buscando exclusivamente un beneficio partidista, se seguirán equivocando porque perjudicarán gravemente a los españoles y además no obtendrán ningún rédito.

No sorprende que después de tanta falsedad y difamación en la crítica al PP y a Rajoy haya afiliados socialistas que no entiendan la abstención en la investidura de Rajoy. Esos ataques exagerados al Partido Popular, y la paranoia del «No es No», se han debido fundamentalmente a un absurdo complejo con Podemos, que ha perjudicado al partido centenario, llevándole a sus peores resultados históricos.

Cuando se producen tantas sobreactuaciones para «congraciarse» con los militantes del PSOE, se constata que siguen sin ver la realidad, que siguen sin distinguir entre sus adversarios y sus enemigos, entre quienes quieren ganarles en las urnas y quienes quieren hacerles desaparecer. Eduardo Madina dijo la semana pasada que «el PSOE está decidiendo cuál es la vía con la cual quiere CRUJIR VIVO a Rajoy», aclaró que se refiere a la obra política de Rajoy –faltaría más– y añadió, por si no había parecido suficientemente agresivo, que «el PSOE decide cuál es la vía con la cual empezar a DESTROZAR políticamente la política (sic) de los 4 años de mayoría absoluta de Rajoy». Pero la decisión que más les convendría, sería salir de la vía en la que se han estrellado por ir de la mano de los demagogos que les dedican frases tan cariñosas y respetuosas como la de la portavoz adjunta de Podemos: «a las momias que ahora mandan en el PSOE no les gusta la democracia».

Quizá, lo que deberían preguntarse los militantes socialistas es por qué prefieren sus dirigentes ser socios de los radicales que quieren destruirles con una de cal... y otra de arena.

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