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«Ex cinco»

Tiempo de lectura 4 min.

27 de octubre de 2017. 02:06h

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Tomás Gómez 27/10/2017

Cuando los independentistas pisaron el acelerador e intentaron romper amarras con el Estado español, algunos dirigentes del PSOE temían que apoyar al Gobierno se interpretase como un apoyo al Partido Popular y tuviese coste electoral.

Rápidamente, las voces más sensatas se impusieron y el Partido Socialista hizo lo que debía hacer, actuar en bien del Estado y no de sus intereses electorales. Quizá entender que el PSOE es eso, un partido de gobierno al que el peso de las decisiones de país no le arrugan, puede hacer comprender por qué no hubo terceras elecciones en España.

Otros, como el Sr. Iglesias, se adentraron en el desleal territorio del desgaste del adversario político a cualquier precio. Además, Podemos es una amalgama de movimientos, que en algunos territorios roza, e incluso traspasa, las posiciones independentistas.

El neón es un elemento cuyos átomos están saturados de electrones en su última capa, pero que en contacto con la electricidad toma electrones sueltos, al tiempo que expulsa alguno de los que tenía previamente, así se genera luz.

Hasta la fecha, el líder podemita ha salvado las situaciones como lo hacen las luces de neón, tomando prestadas posiciones de sus aliados periféricos y desechándolas cuando no le convenían.

El problema ha venido cuando en el conflicto catalán ha llegado la hora de la verdad. El Sr. Iglesias ha intentado la ambigüedad como estrategia de salvación de sus alianzas con mareas y demás colectivos nacionalistas, al tiempo que buscaba la erosión del PSOE, acusándole de sostener al gobierno. Los resultados de esta táctica han sido demoledores para él.

Algunos dirigentes, como la Sra. Bescansa, han manifestado serias discrepancias sobre la falta de explicación por parte de Podemos de cuál es su proyecto para España. Con la frase: «A mí me gustaría un Podemos que hablase más de España y a los españoles, y no solamente a los independentistas», la cofundadora de Podemos firmaba su finiquito definitivo como dirigente de la organización.

No es la única que no entiende el discurso impuesto por el Sr. Iglesias, que se ha visto obligado a enviar una carta a sus militantes para intentar hacer comprender su postura y apaciguar el desconcierto de una parte de sus votantes.

En realidad, el problema es mucho más serio y una carta no es la solución. El Sr. Iglesias lo ha abordado como un déficit de comunicación de su discurso, pero la cuestión es otra: cuando se viene encima una crisis de Estado, entonces, es cuando se ve quién es solvente y Podemos no lo es.

No son capaces de garantizar ni la estabilidad ni la seguridad que se exige a un partido de gobierno. En una situación en la que pende de un hilo la declaración de independencia en Cataluña y, la decisión de aplicar el artículo 155 de la Constitución tomada y pactada, es de extraterrestres el debate podemita sobre su posición respecto a Cataluña.

El Sr. Iglesias ha prescindido de los protagonistas de «la foto de los cinco» del primer Vistalegre y se ha quedado solo junto a la Sra. Montero, que no era de esa foto. La Sra. Bescansa ya forma parte del pasado junto al Sr. Errejón, el Sr. Alegre y el Sr. Monedero. Lo que quizá no sepa el líder podemita es que es muy probable que él también haya firmado su finiquito por su frivolidad con el problema catalán.

Tanto utilizar electrones sueltos ha fundido las luces de neón que animaban la fiesta, ahora, con todo deslucido y con la alegría agotada, los invitados se van yendo a su casa, a partir de ahora se les puede llamar los «ex cinco».

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