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Hay que darle dos vueltas

Tiempo de lectura 4 min.

18 de mayo de 2017. 23:15h

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Manuel Cobo 18/5/2017

El pasado lunes 15 de mayo, los tres candidatos a la Secretaría General del PSOE tuvieron un debate en el que expusieron sus coincidencias y sus diferencias. Ese proceso electoral es un asunto interno que compete a los socialistas y que los afiliados de otros partidos debemos respetar; aunque cuando se trata de asuntos internos del Partido Popular no se tiene siempre ese mismo respeto. De los candidatos no expresaré ninguna opinión, pero si de alguna propuesta, y no tanto en lo que se refiere a su aplicación en los partidos –allá cada cual–, sino en las instituciones, que sí nos incumbe a todos.

Pedro Sánchez y Patxi López dijeron que modificarían el sistema de elección a la Secretaría General para que se hiciera a doble vuelta, siendo los dos más votados los que pasarían a esa segunda vuelta y así el ganador sería elegido por más de la mitad de los votantes. ¡Cuánto me suenan esas palabras! El Partido Popular ha aprobado en su último congreso un sistema con segunda vuelta para elegir a sus dirigentes, porque cada partido es muy libre para decidir sus normas de funcionamiento interno. Lo que sí nos importa a todos es cómo elegimos al presidente del Gobierno de España, a los de las Comunidades Autónomas y a los alcaldes.

Susana Díaz, en mayo de 2015 planteó llevar a cabo las reformas necesarias, incluso la constitucional, para establecer una segunda vuelta si en la primera ningún candidato alcanza la mayoría absoluta, y la propuso para las elecciones municipales, autonómicas y generales. En 2014 el Partido Popular presentó una propuesta, abierta a las modificaciones que se pudieran plantear, para que el alcalde fuera elegido directamente por los vecinos. Sería alcalde el cabeza de la lista más votada cuando tuviera mayoría absoluta o más del porcentaje que se determinara –por ejemplo más del 40%– además un diferencial mínimo que se estableciera con la segunda lista más votada. Si nadie obtuviera ese resultado habría una segunda vuelta con las dos candidaturas más votadas. Pedro Sánchez, siendo secretario general del PSOE no sólo se opuso a esa propuesta de modificación de la legislación electoral local , sino que ni siquiera admitió que se pudiera estudiar, analizar y discutir para conseguir un texto consensuado.

Con la segunda vuelta siempre gobernaría la persona que eligieran los ciudadanos y no habría pactos extraños, ni imposiciones inadmisibles de partidos muy minoritarios, como ha ocurrido tantas veces en tantos sitios.

Tuvimos la mala experiencia de casi un año con un gobierno en funciones. Recordamos las exigencias de Pablo Iglesias–quiero la Vicepresidencia, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior, el CNI, etc.–. Hemos visto cómo partidos separatistas han intentado imponer un referéndum ilegal a cambio de su apoyo.

Los franceses acaban de elegir directamente a su presidente sólo dos semanas después de la primera vuelta, en la que ninguno había obtenido los votos necesarios. En España, cuando en unas elecciones no haya mayoría suficiente, los pactos más democráticos y transparentes serían los que hicieran los españoles volviendo a votar. A nuestro sistema electoral hay que darle dos vueltas.

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