miércoles, 20 septiembre 2017
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Columnistas

La hora de la verdad

Después de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, sería un golpe prácticamente definitivo que un país de la importancia económica, poblacional e histórica como Francia también la abandonara. El próximo domingo se celebrará la primera vuelta de las elecciones y las encuestas señalan a cuatro candidatos muy igualados, de los que los dos más votados se jugarán el futuro de Francia y también el de Europa, «jugarán la final» quince días después.

Son cuatro los candidatos y hoy sabremos los enfrentamientos de la siguiente ronda, las semifinales, que disputarán dos equipos españoles, Real Madrid y Atlético de Madrid, un monegasco, el Mónaco, y un italiano, la «vecchia signora», la Juventus de Turín. Los dos ganadores jugarán la final. En el momento histórico que estamos viviendo, los asuntos internos importantes no afectan solo al país de la Unión Europea donde se producen, tienen repercusión inmediata en los demás. El potencial económico de Estados Unidos, Rusia, China y otros hace que sea imprescindible, si queremos seguir manteniendo el Estado de Bienestar que tenemos en Europa, que no se produzca un desmembramiento, que perjudicaría especialmente a los más necesitados.

A estas alturas de la competición todos los rivales son fuertes, todos han «ganado las primarias» en sus correspondientes ligas, han pasado la fase de grupos y han vencido en las siguientes eliminatorias. El Real Madrid es el equipo que más veces ha conquistado el trofeo, once veces; y de los otros 3 semifinalistas solo la Juve la ha ganado, en dos ocasiones. No hay ningún equipo de Inglaterra ni de Alemania, países que con Italia son los que más títulos suman, después del indiscutible líder de esta competición, España.

Los extremistas en la política, y en la vida, son peligrosos, muy peligrosos. Perjudican a todos, pero más a la gente con pocos recursos, a los que prometen paraísos y asaltar cielos, y con su populismo atrayente solo en lo que dicen, empeoran la situación y cercenan libertades con lo que hacen cuando consiguen el poder. Lo bien que sonaba lo que decían algunos sobre el chavismo y la mejora que supondría para pueblo, y lo mal que lo está pasando ese mismo pueblo con lo que hacen los chavistas y con el silencio cómplice de los que tanto y tan elogiosamente hablaban. Es como en España, cuando oyes hablar de lo acertado y razonable que es hacer declarar a Mariano Rajoy ante un tribunal de justicia, pero se nota claramente lo que hay detrás cuando preguntan si comparecerá por vídeo conferencia o se sentará en el banquillo como la infanta –¡¡¡los testigos al banquillo de los acusados!!!–, y también se percibe lo que hay delante cuando se conoce el interés político y la pertenencia al PSOE de los que lo han pedido. En Francia hay dos candidatos en los extremos, los dos populistas, uno en la extrema izquierda y otra en la extrema derecha. Si cualquiera de ellos consiguiera la presidencia le iría mal a Francia, y la Unión podría dejar de serlo.

Como madridista me gustaría que el Madrid ganara la duodécima, pero desearía que nuestro rival en semifinales fuera el Atlético de Madrid. Preferiría ganar la final a cualquier otro equipo antes que al Atleti. Sería muy cruel que perdieran otra final. Y si nos ganaran en semifinales, debería haber justicia y que por fin lograran el título que merecen y que el fútbol les debe. Como europeo, ojalá Fillon o en su defecto, Macron, sea el vencedor en la segunda vuelta para que Francia, una de las fundadoras, siga formando parte de la Unión Europea. Como español espero que las instituciones funcionen, que se mantenga la división de poderes y que siempre tengamos un presidente como Rajoy que, cuando llega la hora de la verdad, pone por encima del interés partidista y por supuesto del suyo personal, el interés general de los españoles.

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