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La mano a la cartera

Tiempo de lectura 2 min.

15 de julio de 2017. 22:16h

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El año pasado, la autoridad competente les cascó 300.000 euros de multa a cada una de las cuatro grandes compañías tabaqueras por promocionarse «irregularmente», que no fue otra cosa que pegar a troche y moche cartelitos publicitarios en las máquinas expendedoras. Hubo algún estanco al que le cayó encima una sanción de 12.000 euros por regalar mecheros y más de cuatro mil bares y restaurantes a los que endiñaron penas de 600 hasta 10.000 euros por dejar fumar a sus clientes, no controlar la venta de cajetillas y nimiedades parecidas. Les digo esto no porque yo sea aficionado a los habanos y esté frustrado. Tampoco me dedico a la hostelería. Pero ayer escuché al nuevo portavoz del Govern catalán y me acordé de lo del fumar y los riesgos que conlleva. El tal Jordi Turull aseveró muy serio que cualquier paso que tenga que dar para organizar el eventual referéndum ilegal del 1 de octubre «no será un problema, sino un honor». Añadió que su determinación es absoluta, por lo que avisa al Estado de que no lo podrán frenar. La misma chulería con que su colega Joaquim Forn, flamante conseller de Interior, asegura que dará órdenes a los Mossos d’Esquadra para que el 1 de octubre garanticen la jornada electoral. Restan 77 días para el día que Puigdemont, Junqueras, sus compinches de las CUP, Podemos y resto de cuadrillas han fijado como plataforma para declarar a Cataluña independiente de España, pero antes de esa fecha tenemos varias jornadas relevantes. La primera y más acuciante es la de mañana, cuando la Generalitat ha previsto comprar oficialmente las fatídicas urnas. Al parecer, las tienen ya almacenadas y son –como no podía ser de otra manera– modelo «Made in China». Llevo muchos meses sosteniendo que en este embrollo de Cataluña, la mejor opción que tiene el Gobierno de España no está en el Código Penal, que también, sino en eso tan letal que se conoce como «sanción administrativa». Y doy por supuesto que si por echar unas caladas al cigarrillo en la barra de una taberna te pueden limpiar hasta 10.000 euros de la cuenta corriente, a Turull, Forn y demás «compañeros mártires» –todos ellos solidarios en la tropelía independentista– les sacudirán este martes por lo menos 100.000 a cada uno. O un millón, para hacer los números redondos y que el personal entienda de qué va la música. Y a quien alegue falta de fondos, pues se le embarga la casa y parte del sueldo, lo que sumado a la inhabilitación para cargo público tiene que escocer bastante.

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