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05 de septiembre de 2017. 21:39h

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Castor Díaz Barrado 5/9/2017

Las amenazas que propala el régimen de Corea del Norte son, infortunadamente, ciertas y muy preocupantes. No es retórica, es realidad. Las autoridades de Pyongyang han decidido poner a prueba a la comunidad internacional y llevarla al límite, y da la impresión de que no hay nada que pueda disuadirlas de sus intenciones bélicas. Existe el peligro de que comience un conflicto bélico de importantes dimensiones, por lo menos en sus consecuencias. No se trata de un enfrentamiento que sólo afecte a los Estados Unidos sino que interesa, sin duda, al conjunto de la comunidad internacional. Las provocaciones de Corea no tienen límites y ponen en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales. Se está produciendo una verdadera escalada verbal pero, también, el régimen norcoreano evidencia comportamientos que van mucho más allá de las palabras y que demuestran su capacidad de poner en riesgo la paz mundial. La reacción frente a esta amenaza debe ser mundial y, en particular, de quienes tienen la responsabilidad primordial para mantener la paz. Las sanciones que se vienen adoptando contra Corea de Norte para que ponga fin a sus pretensiones bélicas no parece que cumplan todos sus objetivos y, en concreto, el régimen de Pyongyang no está dispuesto, en función de las sanciones, a ceder lo más mínimo en la carrera militar que ha emprendido, desde hace tiempo. No sabemos si la unión de Estados Unidos, Rusia y China serán suficientes para poner límites a lo norcoreanos y ni siquiera se sabe si esa «respuesta militar masiva» es una fórmula que pueda poner fin a este conflicto. Corea del Norte no se rige por los principios del Derecho Internacional ni en modo alguno los respeta. La situación es realmente difícil y los desafíos concretos de Corea del Norte están poniendo en peligro no sólo a sus vecinos, que están sumamente preocupados, sino, también, alcanzan al conjunto de la comunidad internacional. La solución como siempre está en el Consejo de Seguridad.

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