Champions League

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Sobrevivir

La Razón
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Asumir el rol es eliminar un alto porcentaje de equivocaciones sin abdicar de los sueños. Simeone, símbolo totémico del despertar rojiblanco, con una declaración de principios inalterable desde su desembarco ha situado al Atlético en el escalón de Valencia y Sevilla, a los que aventaja en presupuesto, y uno por debajo de los todopoderosos Madrid y Barça; aunque les ha ganado una Copa, en el Bernabéu, y una Liga, en el Camp Nou. Intenciones y hechos. Invita a soñar; durante un lustro ha despertado al seguidor colchonero en el país de la ilusión, pero recordándole que no despegue los pies del suelo. Dos finales de Champions, ambas frustradas por el eterno rival, son la evidencia de lo mucho que ha hecho y de lo que todavía queda por hacer.

Simeone no renuncia al cetro continental, objetivo prioritario, ni a más Ligas y Copas. Es ambicioso y su continuidad en el banquillo del Atlético así como su última renovación se perciben como otra declaración de principios que sobrepasa el «partido a partido». Sin embargo, hay partidos que o siembran dudas o engañan. Ese 1-0 ramplón al Málaga; la remontada del Chelsea (1-2), infinitamente superior aunque ganó en el último segundo; el doloroso 0-0 en Leganés o el segundo tiempo con el Barça a partir del gol de Saúl y el empate que estaba cantado. Cuesta asimilar, admitir y digerir que el Atlético está a años luz del Chelsea y del Barcelona, que no sabe salir de su campo y que su porvenir depende de la inspiración de Oblak, por norma cercado.

Visto que Gaitán, Gameiro o Vietto no son solución, se impone sobrevivir hasta enero para que Diego Costa y Vitolo resuelvan. ¿Será posible? Es lo que cree el Cholo.