Soluciones pintorescas

En primer lugar, asegurarles que será la última vez que escriba sobre los sucesos de la Madrugada, a menos que surja algo sorprendente. Las distintas reuniones que se han producido a nivel de autoridades y hermandades han puesto sobre la mesa propósitos de enmienda y poco más. Doy por hecho que, como todo lo que sale bien, será a partir de ahora cuando los contactos discretos alumbrarán soluciones posibles, sin tocar demasiado lo que en el siglo pasado y lo que llevamos del actual conocemos y disfrutamos como Semana Santa. La verdad es que las cabezas en pleno fragor de la batalla ofrecen remedios verdaderamente originales y que serían, sin ninguna duda, el fin, o al menos el declive, de unas celebraciones que tienen siglos de tradición. Cierto es que se han hecho cambios, tanto en los días de salidas como en recorridos. Un mayor número de hermandades, de nazarenos, incluso de las bandas musicales, lo hacían necesario. En mi opinión, tal y como está configurada ahora mismo, estamos ante un magnífico trabajo de organización. Diría que es lo más cercano a la perfección. Hay ideas dignas de penitencias fuertes. Carrera oficial que comience en la Puerta de Jerez y termine en la Plaza Nueva. Supongo que se contemplará el paso por la Catedral. Puestos a trasladar la Carrera Oficial a grandes espacios, por qué no arrancar en la Avenida de la Palmera, a la altura del campo del Betis, terminando en la plaza de España. Postergar la salida de las cofradías al amanecer sería perder toda la belleza nocturna de los pasos con sus candelarias encendidas. Estas dos opciones están dentro de cierta razón. En las redes, algunos se han desmelenado y se leen cosas parecidas a la pregunta parlamentaria sobre las medidas del Gobierno ante una invasión de muertos vivientes. Que se desarrolle el protocolo más prudente, pero cambiar el decorado por donde transcurren las hermandades sería muy peligroso para el futuro de la que es, sin duda, para una gran mayoría de sevillanos, la mejor semana del año.

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