martes, 22 agosto 2017
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Editorial

Impulso a la imagen del Rey y de España

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Al hablar de España y Gran Bretaña estamos señalando a dos de los países que, a lo largo de los siglos, más hicieron por globalizar el mundo». Pasado y modernidad. El discurso de Felipe VI ante empresarios españoles y británicos en el emblemático edificio Guildhall de Londres sirvió para traer a la actualidad un pasado glorioso y transoceánico por parte de ambas naciones y un presente –además de un futuro– marcado por los retos del Brexit y la Unión Europea en un mundo más globalizado que nunca. Sin duda el viaje de tres días a Gran Bretaña ha sido una visita histórica con una balance claramente positivo. Más allá de las comparaciones con la efectuada por sus padres, hace 31 años, la presencia de Don Felipe y Doña Letizia ha servido de manera principal para volver a poner sobre la mesa de diálogo político e internacional el anacronismo colonial de Gibraltar. Las palabras valientes y ajustadas del Rey han agitado el futuro de la Roca, más allá de las posiciones inamovibles de sus dirigentes, y en favor de un diálogo sincero entre las dos metrópolis a quienes afecta este conflicto. Con una doble dimensión, política y económica, el Monarca también expresó su respeto a la decisión británica de abandonar la Unión Europea y su esperanza «sobre los propósitos del Gobierno británico de seguir siendo un aliado estratégico de la Unión y de continuar desempeñando el decisivo papel que el Reino Unido tiene en la seguridad del Continente europeo y en la prosperidad de sus ciudadanos». Unas palabras que han tenido una amplia lectura ya que apuntan a la necesidad de coordinar políticas públicas, en el Continente y en las islas, en favor de los ciudadanos –cualquiera que sea su nacionalidad–, con el fin de que no queden desprotegidos ante la puesta en marcha del Brexit y las consiguientes medidas en favor exclusivamente de los nacionales. Al igual que la defensa abierta y clara por el mantenimiento de las políticas de defensa y seguridad ante la amenaza terrorista, especialmente tras los atentadas terroristas que se han cebado con Gran Bretaña. Un punto y aparte merece también el recuerdo del Monarca a Ignacio Echeverría, asesinado en Londres por los yihadistas mientras intentaba ayudar a una persona que era atacada por éstos. Don Felipe también ha impulsado durante su viaje los mercados para las empresas españolas, especialmente para las financieras, de infraestructuras y telecomunicaciones, muchas de ellas presentes desde hace décadas en las islas británicas. A la imagen de España, a su modernidad y actualización alejada de viejos clichés, también ha ayudado la presencia de la Reina Letizia, que ha sido muy bien acogida en las calles y medios de Londres, así como en la familia real británica. Su paseo en una carroza por las calles de Londres en compañía del Príncipe Felipe de Edimburgo fue muy aplaudida por los londinenses. En su última jornada, centrada en la Universidad de Oxford, Felipe VI defendió también la importancia de la cooperación educativa y científica, donde puso de relieve la implicación de esta universidad en «el alma de Europa». Un nuevo guiño a la necesidad de que Gran Bretaña no se desvincule del sueño de una Europa unida, un ideal –que pese a consultas y referenda–, no es ajeno a buena parte de la sociedad británca. Tres días, en definitiva, de una visita de Estado de nuestros Reyes que significarán un punto de inflexión en las relaciones de ambas naciones. En un reconocimiento internacional del protagonismo institucional de Felipe VI.

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