El destacado economista catalán Xavier Sala-i-Martín dijo el lunes en mi Facultad de Ciencias Económicas de la Complutense que la crisis actual no es tan grave como la de 1929, pero señaló dos riesgos y una ausencia. El primer riesgo es el del proteccionismo, rampante en los años 1930; no estamos hoy ante nada parecido, gracias a Dios, pero existe ese peligro, como existe el segundo que señaló Sala-i-Martín: la regulación excesiva. Tras el mito de que la crisis fue producida por la desregulación puede venir una oleada intervencionista que aherroje aún más la iniciativa privada. Y sobre eso subrayó este profesor de la Universidad de Columbia una ausencia importante: la de un sistema financiero capaz de percibir a los grandes emprendedores. Ante una burbuja especulativa inmobiliaria, como la que hemos vivido, un banquero no le habría dado un crédito a un joven que le planteara un negocio tan extraño como una red de contactos en internet para charlar y colgar fotos, ni a otro joven que le propusiera también una red pero para colgar videos. Era mucho más seguro invertir en ladrillo, que siempre se revaloriza casi sin riesgo ¿no? Pues no, como hemos visto. Y en cambio, si nuestro banquero hubiese tenido olfato empresarial genuino les habría prestado dinero a los jóvenes que le plantearan esos dos negocios que hemos mencionado, y habría participado en los grandes beneficios que generaron ambas iniciativas: Facebook y You Tube.