El lado ridículo del reciente manifiesto de 300 intelectuales y artistas sobre la crisis ha sido subrayado con acierto en LA RAZÓN. En efecto, la lectura del texto de los “titirit€uros”, como los llama nuestro genial Montoro, no resiste el menor análisis. No se puede decir seriamente que la crisis se ha debido a “haber dejado actuar en plena libertad a los capitales financieros” o a una “política controlada cada vez más por los mercados, el poder al servicio de los privilegiados, el predominio de la avaricia y el afán de lucro”. Las finanzas disfrutan de una libertad aún menor que las demás actividades económicas, al estar el dinero y la banca controlados por autoridades públicas y monopólicas llamadas bancos centrales, es decir, cualquier cosa menos el mercado libre. Ni los impuestos, ni los gastos públicos, ni las regulaciones han disminuido en ninguna parte del planeta, y menos aún en España. Claro que hay privilegiados, pero son los representantes de la política y aquellos que medran a su socaire. El poder político no se ha limitado ni reducido en beneficio de los ciudadanos, cuyo supuestamente nocivo y avaro afán de lucro no ha podido ejercerse, como sabe cualquiera que simplemente haya pagado impuestos en la última década, y haya observado que, al contrario de lo que predican estos fenómenos del arte y la cultura, el pretendido neoliberalismo estaticida se ha traducido en más intervencionismo, Estados más grandes e impuestos más elevados. Lo que ha sucedido parece haber sido justo lo contrario del inexistente neoliberalismo que el manifiesto denuncia. Por fin, el miedo a la libertad no sólo nubla el razonamiento a la hora del diagnóstico sino también a la de la receta. El manifiesto recomienda todavía más intervencionismo y más gasto público, es decir, todavía más impuestos. Igual pensaron en hacerle un favor al Smiley que tanto quieren, porque no le echaron culpa alguna y le permitieron quedar, en comparación con ellos, como no tan hostil a la libertad.
Sobre el autor:
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa








Comentarios [24]
...que ya sabemos que a D. Carlos el estilo Saramago no le satisface ;-D Denuncia este comentario
Lo que no deja de sorprenderme es que les ofenda tan profundamente a los mal llamados liberales que se financien cosas tan baladíes como la sanidad y la educación (y la cultura en este caso concreto, salvo si la financiación es para gente como Julio Iglesias, se entiende, que ahí no ponen ni un pero) y sean los primeros en pedir socorro para salvar los bancos, que son los que nos han metido en el jaleo.
¿La culpa del la crisis es mía? ¿de los ciudadanos? ¿de los actores que no piensan como ustedes? un poquito de cordura y menos sectarismo no estaría de más, para variar Denuncia este comentario
Lo que no deja de sorprenderme es que les ofenda tan profundamente a los mal llamados liberales que se financien cosas tan baladíes como la sanidad y la educación (y la cultura en este caso concreto, salvo si la financiación es para gente como Julio Iglesias, se entiende, que ahí no ponen ni un pero) y sean los primeros en pedir socorro para salvar los bancos, que son los que nos han metido en el jaleo.
¿La culpa del la crisis es mía? ¿de los ciudadanos? ¿de los actores que no piensan como ustedes? un poquito de cordura y menos sectarismo no estaría de más, para variar Denuncia este comentario
Para más ediciones, ni idea, a mí me gustaría saber como poner los signos de comillas. Denuncia este comentario
Jean-François Revel tiene una ensayo muy interesante sobre este asunto. De lo que yo leí me quedé con la idea de que mientras el fascismo fue derrotado en 1.945, el socialismo todavía no lo ha sido. De hecho, yo me veo obligado a subvencionar que determinados compatriotas difundan esta ideología. Creo que el ensayo se titula --La Gran Mascarada--. Interesante el título,¿No les parece? Denuncia este comentario
No se donde ha leído usted en este foro que se haya defendido el rescate bancario. Lo que si se ha defendido es que la culpa de esta crisis no es de los bancos privados, sino de los organismos interventores y monopólicos denominados Bancos Centrales y en concreto del FED y el BCE.
Durante los últimos años los bancos centrales, en vez de exigir a los políticos ajustar las políticas y los gastos, se han dedicado a inundar el mercado de dinero barato y añadir liquidez al mercado en una política teóricamente antisecesión y que en realidad solo servia para alimentar la burbuja financiera.
Le aconsejo que lea el libro ¿Una crisis y cinco errores¿ y podrá ver el como y el porque de esta crisis explicado bastante mejor por economistas que por mi, humilde ingeniero.
En España además de un dinero tan barato que salía gratis a clientes preferenciales hay un mercado, el inmobiliario, ferozmente intervenido y en el que las normas se ¿adaptaban¿ gracias a ¿incentivos¿ adecuados. Y da igual que esos incentivos fueran la construcción de un polideportivo para el pueblo o de un chalet para el alcalde, porque el resultado, la corrupción es el mismo.
De ese mercado ha estado viviendo toda la administración local, autonómica y estatal en España 10 años y por tanto en vez de liberalizar el mercado lo que se ha hecho es intervenirlo mas y mas, lo que produce un efecto ¿avalancha¿ que engorda la especulación, que solo es posible en mercados intervenidos, y la corrupción, ya que el hecho corrupto también es un mercado en el que la oferta y la demanda se regulan mutuamente.
Porque es una máxima de la historia que la intervención y la subvención solo pueden generar corrupción y distorsión del mercado, que crea la crisis. Y eso como mínimo desde los tiempos de la intervención en el mercado del trigo en el imperio egipcio.
La subvención, como parte de la intervención estatal en el mercado crea el mismo tipo de distorsión y además perjudica al mercado que teóricamente se desea proteger con la subvención. Genera clientelismo y corrupción, pero lo que no genera es un producto capaza de competir en el mercado, salvo el mercado intervenido y subvencionado.
Y eso se ve, precisamente, de forma acusada, en la producción cinematográfica española.
Ahora mismo en España se producen anualmente cientos de películas, que reciben decenas de millones de euros en subvenciones del más variado pelaje. Y muchas de ellas no llegan a estrenarse o permanecen en cartel un tiempo mínimo porque no hay quien se las trague.
Eso si los productores adictos al partido en el gobierno reciben dinero y dinero para películas que jamás llegan a nada y ha cambio apoyan de forma activa al gobernante de turno.
Un ejemplo puede ser la celebre ¿Manolete¿, para la que incluso se trajo a un conocido actor americano, por supuesto de izquierdas y antirrepublicano y una internacional actriz española, también de izquierdas. Esta película que recibió las máximas subvenciones del ministerio de Cultura, de la comunidad autónoma Andaluza, apoyada por Canal Sur y ¿producida¿ por Lolafilms aun no se ha estrenado, casi tres años después de recibir el dinero publico.
Por cierto no consta que el fiscal anticorrupción haya abierto investigación alguna sobre el destino del dinero publico entregado.
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