El lado ridículo del reciente manifiesto de 300 intelectuales y artistas sobre la crisis ha sido subrayado con acierto en LA RAZÓN. En efecto, la lectura del texto de los “titirit€uros”, como los llama nuestro genial Montoro, no resiste el menor análisis. No se puede decir seriamente que la crisis se ha debido a “haber dejado actuar en plena libertad a los capitales financieros” o a una “política controlada cada vez más por los mercados, el poder al servicio de los privilegiados, el predominio de la avaricia y el afán de lucro”. Las finanzas disfrutan de una libertad aún menor que las demás actividades económicas, al estar el dinero y la banca controlados por autoridades públicas y monopólicas llamadas bancos centrales, es decir, cualquier cosa menos el mercado libre. Ni los impuestos, ni los gastos públicos, ni las regulaciones han disminuido en ninguna parte del planeta, y menos aún en España. Claro que hay privilegiados, pero son los representantes de la política y aquellos que medran a su socaire. El poder político no se ha limitado ni reducido en beneficio de los ciudadanos, cuyo supuestamente nocivo y avaro afán de lucro no ha podido ejercerse, como sabe cualquiera que simplemente haya pagado impuestos en la última década, y haya observado que, al contrario de lo que predican estos fenómenos del arte y la cultura, el pretendido neoliberalismo estaticida se ha traducido en más intervencionismo, Estados más grandes e impuestos más elevados. Lo que ha sucedido parece haber sido justo lo contrario del inexistente neoliberalismo que el manifiesto denuncia. Por fin, el miedo a la libertad no sólo nubla el razonamiento a la hora del diagnóstico sino también a la de la receta. El manifiesto recomienda todavía más intervencionismo y más gasto público, es decir, todavía más impuestos. Igual pensaron en hacerle un favor al Smiley que tanto quieren, porque no le echaron culpa alguna y le permitieron quedar, en comparación con ellos, como no tan hostil a la libertad.