Esta semana hubo demagogias varias a cargo de Smiley y sus secuaces, pero me inquietó la secretaria general del Partido Popular, el grupo que supuestamente nos rescatará del socialismo. A propósito de la sentencia que obliga a un colegio público vallisoletano a retirar símbolos religiosos, afirmó María Dolores de Cospedal que “a la mayoría de los españoles no les molesta que haya un crucifijo en las aulas”, y añadió que su partido “ni comparte ni deja de compartir” la decisión judicial, que respeta. La tibieza en la defensa del catolicismo es grave y es lo que buscan los socialistas. No es casual que procuren desactivar lo que J.A.Schumpeter llamaba “fortalezas privadas”, y dejar al individuo aislado frente a la calidez narcótica del poder político. No por azar los totalitarios suelen ser recelosos o abiertamente enemigos de la familia tradicional y el matrimonio, los contratos voluntarios, las costumbres, la propiedad privada, el mercado, la moral y la religión, porque esas instituciones apuntan a una sociedad de mujeres y hombres responsables y libres. Con la excusa de que todo vale, de que hay que propiciar el pluralismo y de que los intereses de toda la sociedad deben ser tenidos en cuenta, y como eso es imposible, los enemigos de la libertad acaban por aceptar, alentar y aplaudir que las autoridades impongan una artificial y antiliberal armonización de intereses que a la postre sólo satisface los suyos. Si el PP quiere ponerse de perfil y no defender enérgicamente la religión que los españoles profesan o sienten más cercana (¡no es que no les moleste!), por temor a ser acusado de fundamentalista por una izquierda que esgrime esa acusación contra Rouco más que contra cualquier musulmán, está cediendo un terreno crucial a sus adversarios, que además ya están cubriendo las alternativas (dejar la decisión a los centros o no) con su habitual destreza, jugando unos a polis buenos y otros a malos. Y, doña María Dolores, no todas las decisiones judiciales son respetables: por ejemplo, una sentencia que afirma que un crucifico ataca y vulnera derechos y libertades no lo es.








Comentarios [7]
¿ha de imponer el Estado, mediante símbolos o enseñanzas, estilos de vida? Vivimos cada vez en una sociedad más diversa. Muchos españoles son musulmanes y la función del Estado es ser neutral en sus enseñanzas. Si nos quejamos que en Cataluña se imponga el catalán como herramienta exclusiva de comunicación, no caeremos en el mismo error al colgar símbolos que cada vez representan a una parte menor de la sociedad? Denuncia este comentario
¿Como era aquel párrafo que dijo alguien?
"Primero fueron por los judíos, como yo no lo era no dije nada, luego por los homosexuales, como yo no lo era no dije nada... cuando al final vinieron por mi, ya no quedaba nadie para defenderme" (o algo similar) Denuncia este comentario
Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar. Denuncia este comentario
Si este dato noes correcto apoyenme con la inforamción adecuada.
Enviando bendiciones. Denuncia este comentario