Me doy cuenta de que tiendo en mis entradas de este blog a recorrer los lugares comunes de la Defensa. Hoy quería salirme un poco del guión. El otro día murió un tío mío, el coronel Cándido Izquierdo, un hombre de principios que durante 97 años se entregó desde cualquier posición a su patria y su familia. Se marchó en el hospital Gómez Ulla, esa mole inmensa que recuerda que hubo un tiempo en que la Medicina Militar tenía poderío y fuerza.
Antes entrar en sus instalaciones era cruzarte con uno y otro militar de uniforme y bata blanca, aunando dos vocaciones excepcionales en un mismo caminar. Hoy, entrar en el Gómez Ulla es entrar en cualquier hospital, y esto no es despectivo, es, simplemente, distinto.
La Sanidad Militar va muriendo lentamente, gota a gota. Nadie se presenta a las plazas que ofertan para esta rama, y los que estaban se van yendo a sus consultas privadas, renunciando a una de las dos vocaciones en pos de un sueldo y una estabilidad que la vida militar ya no les proporciona. Y es obvio desde la lógica de quien tiene que dar de comer a una familia. Pongámonos en situación: tú, además de tu trabajo en el hospital militar tienes una consulta privada que te da el sueldo real y la tranquilidad de la familia. En esa tesitura, y dado que actualmente los médicos militares son cuatro y el de la moto, te toca ir a una misión dos veces al año, perdiendo no sólo tu consulta privada y el dinero que eso supone, sino la tranquilidad de tu familia en lo económico y en lo afectivo. Así que lo más normal es que uno cuelgue el uniforme y se quede sólo con la bata.
Así, la Sanidad Militar se sigue muriendo lentamente como un enfermo que nadie consigue curar... o nadie quiere. No me atrevo a aventurar una solución a este problema. Se me antoja muy difícil, pero alguien debería hacer algo para salvar esos hospitales que tan buen servicio pueden dar y no perder el apoyo médico en las misiones que tanta falta hace. Propongan, porque en esto de la Sanidad no encuentro la salida, y a lo mejor entre todos llegamos a pensar algo que la salve antes de que muera a las puertas del despacho de la subsecretaria.








Comentarios [6]
En efecto, el hospital "Gomez Ulla" ya no es lo que era antaño. Yo particularmente dejé de ir porque empeoró el magnifico servicio que ofrecía cuando era puramente militar.
A la pregunta de cómo acabar con el constante goteo de médicos que abandonan el ejército¿. tiene una difícil respuesta. Debe estar pasando lo mismo que ocurrió con los pilotos militares. El sueldo y las condiciones en el ejército eran mucho peores que las que les ofrecían fuera, por lo que se tuvieron que modificar las condiciones de los que realizaban el costoso curso de piloto militar para que poco tiempo después de realizarlo, no pudieran marcharse a la calle. Con los médicos creo que está pasando algo parecido. Los constantes cambios, la inseguridad, la desmotivación, la devaluación de todo lo relacionado con la milicia, etc., son a veces el detonante para pasar a ser civil y poner una consulta. Por cierto, ¿que cree usted que pasará cuando, con los novedosos cambios que se han realizado en las Academias de Oficiales de los tres ejércitos para adaptarnos al plan Bolonia, los tenientes salgan con una carrera equivalente a una civil?. Seguro que pasará algo parecido.
Un saludo.
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Soluciones las hay y como siempre hay que mirar a ejércitos de países mas avanzados que el nuestro. Una de ellas es la de becar a chavales para que estudien medicina con el compromiso de que una vez obtenida la titulación han de servir de manera exclusiva un determinado numero de años en el Ejercito. Este es un invento USA ,aplicable a otras profesiones de utilidad en la vida militar. Esto, claro está, cuesta dinero y es aquí donde empiezan los problemas¿ Seguimos queriendo un ejercito bueno, bonito y barato y eso es imposible.
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En cuanto al tema de la Sanidad Militar, sólo es un exponente mas del declive en todos los aspectos que se percibe en el ámbito militar. A muchos, el cambio incesante de normas legales nos ha dejado en la midad de ninguna parte sin saber si avanzar retroceder volar o hundir la cabeza. No voy a entrar en la asistencia sanitaria que gestiona el ISFAS pues hay rumores de que para el 2012 todos van o vamos a parar a la SS.
Pero retomando su argumento, no es lo mismo un médico militar que otro en un hospital con todos los medios a su alcance. Hay mucha tela que cortar con los medios que ofrece un conflicto. Bueno, perdón, he olvidado por un momento que no estamos en misiones de guerra.
Y caigo en la cuenta que como ONG tenemos los médicos que queremos.
Un saludo Diego gracias de nuevo por mantener los temas de la milicia en el candelero
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En lo relativo a la Sanidad Militar, languidece como el resto de la institución. Denuncia este comentario
Efectivamente, es preocupante que el Servicio de Sanidad Militar, tan útil y versátil dentro y fuera de las FAS, esté languideciendo por la falta de atención a sus carencias.
Igual que se hace con los pilotos, es buena la idea de efectuar una promoción interna, donde a unos jóvenes que reúnan las condiciones adecuadas se les facilitase (costeándoles) una beca con el compromiso de unos años mínimos de servicio en las FAS. Denuncia este comentario