El mes de junio ha sido dramático para las tropas internacionales en Afganistán. Dramático y sangriento, con una cantidad de bajas superior a cien y con los talibanes crecidos atacando incluso bases a las que antes sólo miraban. Pero de esas cien bajas ninguna es española, y no porque no estén luchando, que lo hacen demasiado a menudo, sino porque son muy buenos, guerreros españoles de primer nivel.
Sobre el terreno está ahora mayoritariamente la Legión y en breve les relevará la Brigada Paracaidista. Unos y otros están en la élite del Ejército español y a uno y a otro les toca en estos meses bailar con la más fea, el arreón final para echar a los talibanes de ese oeste afgano que otrora era su particular cortijo.
Ahora ocuparán Muqur, relevando a los marines americanos, para cerrar el triángulo con el que buscan atenazar al enemigo, esos tres vértices formados por Qala-i-Now, Bala Murghab y Muqur que son el mapa de nuestra guerra.
Las batallas de nuestros soldados no tienen repercusión aquí porque el cerrojazo informativo del Ministerio es prácticamente total, pero en estos días que nosotros nos quejamos del calor sofocante de nuestras ciudades, ellos están en puestos avanzados en mitad de la nada, a cincuenta grados y con unos tipos enfrente a los que el calor les viene de familia, como el kalashnikov. Vaya por delante nuestro reconocimiento, nuestro apoyo y nuestro agradecimiento, porque en esa tórrida soledad, es posible que se pregunten “qué narices hago yo aquí”. Pues nada, allí hacen que nosotros aquí nos vayamos con calma al chiringuito, al atasco de ida y al de vuelta, que hagamos el “rodríguez” con la pachorra consecuente, ataquemos la sardina y el chopito con denuedo y nos quejemos, los que curramos, de estar aquí en lugar de en la playa. Y lo hagamos libremente y sin miedo. Quizá cuando estén en aquel solar con el dedo en el gatillo y enfrente un hombre que nunca ha visto el mar les sirva de algo que desde estas líneas les demos las gracias. Creo que lo leyó Obama el día del Memorial Day hace poco, y viene al pelo para los que están y los que pronto estarán allí, para que cuando se pregunten “qué hago yo aquí”, recuerden que:
“Es gracias a los soldados y no a los sacerdotes que podemos tener la religión que deseemos.
Es gracias a los soldados y no a los periodistas que tenemos libertad de prensa.
Es gracias a los soldados y no a los poetas que podemos hablar en público.
Es gracias a los soldados y no al Decano del Campus que existe libertad de enseñanza.
Es gracias a los soldados y no a los abogados que existe el derecho a un juicio justo.
Es gracias a los soldados y no a los políticos que podemos votar”.
P.D.: Aplíquese a los que desde aquí se preguntan qué hacen esos ahí.
P.D.II: ¿Se imaginan que todas las banderas de España que estos días engalanan nuestras ciudades fueran por la selección que tenemos en Afganistán, Líbano y Somalia compitiendo por nosotros?








Comentarios [10]
A nuestras DAMAS Y CABALLEROS LEGIONARIOS tened cuidado ,nos queda muy poco para abrazaros. BESOS PARA TODOS Denuncia este comentario
Y es verdad que ellos saben, que desde la comodidad de nuestro sillón es muy difícil entender por qué están allí, pero quizá lo que más les puede doler, cuando se plantean la pregunta: ¿ por qué estoy aquí lejos de los míos, pasando penalidades y asumiendo riesgos?, es que, quien tiene que hacérnoslo saber, no lo hace. Lo único que necesitan es que cuando haya que reconocerlo se haga, y si hay muertos que vuelvan con el reconocimiento por el sacrificio realizado, y si vuelven heridos también. Incluso si todos vuelven sanos. Pero no porque sean héroes o villanos, sino porque son una prolongación de los que estamos aquí. Porque se nos ha olvidado que para disfrutar de nuestra forma de vida hay que defenderla, y porque la democracia y las libertades no suelen conseguirse en reuniones o mítines. Los talibanes no sólo no están dispuestos a aceptar nuestra forma de vida sino que pretenden imponernos la suya, y el que no se lo crea que vaya y vea cómo viven y como piensan. Hace unos días, en el Sur de Afganistán, se ha a ejecutado a un niño de 7 años por considerar que espiaba para el Gobierno afgano.
Los militares no consideran que su trabajo tenga más merito que el del panadero, el del bombero o el del peón caminero que padece el calor del alquitrán mientras construye la carretera, siempre que todos lo hagan para que su país siga adelante. Ahora bien, si ellos no estuvieran allí, tienen bien claro que aquí no podríamos vivir como lo hacemos.
Y para los que piensen que cobran más por estar allí yo les diría que cada uno ponga precio a lo que supone no estar con su familia, no ver nacer a un hijo, morir a un padre, o acompañar a su mujer mientras tiene que estar hospitalizada, y por supuesto que para ellos el merito es de la familia, porque ellos están ahí porque tienen una vocación que han elegido pero en cambio sus familias aceptan esos sacrificios sin quejas y sin esperar que nadie se lo agradezca
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