La embestida a la libertad que los políticos perpetran con la excusa del tabaco no es gravísima: se trata sólo de prohibir fumar en lugares públicos cerrados, y el ámbito privado todavía continúa al margen de sus incursiones punitivas. Pero entonces ¿a qué viene tanto debate y qué explica las protestas de tantos ciudadanos? En realidad, se trata de la reacción ante un precedente: unos políticos capaces de esa violación de la libertad lo que probablemente harán es continuar con sus usurpaciones. Anthony de Jasay plantea una hipótesis sugerente: se trata de una libertad que teníamos hasta hace poco, y por eso protestamos. Dentro de un tiempo dejaremos de protestar, y nuestra capacidad de resistencia se habrá erosionado un poquito más. Y así sucede todo, la política atrae con sus señuelos y al final olvidamos que el recorte de la libertad por mor de la salud no tiene nada de progresista ni de democrático: es típicamente fascista, y puestos a olvidar vamos olvidando la propia opresión, que se hace carne en nosotros. Por ejemplo, estas invasiones de la libertad con el pretexto del tabaco fueron promovidas y hasta reclamadas insistentemente por ciudadanos y organizaciones privadas incapaces de reflexionar sobre sus consecuencias políticas. Pasado un tiempo, las protestas serán mínimas e ineficaces como de hecho han terminado siendo las protestas por la espectacular subida de la presión fiscal que hemos padecido. Por nuestro bien, claro.
Sobre el autor:
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa








Comentarios [71]
Lo puede mirar como quiera pero lanzar particular molestas, alérgicas, y cancerígenas al aire es una agresión de libro.
Le suena la escena de soplar el humo del cigarro en toda la cara, ¿amistoso?
Otra cosa distinta es que la prohibición total sea deseable y tolerable. Si bien el etiquetado de los locales por fumadores y no fumadores era mas que necesaria.
Suponga usted, que por aquello del cine y la estupidez humana se pone de moda algo como esnifar un pestilente compuesto...
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A mi tampoco me gustan los toros y me molesta mucho el tabaco, me da hasta asco en algunas ocasiones. Pero ¿a que de lo que he enumerado después hay cosas que le costaría abandonar? (A mi menos el café y el fútbol, todo lo demás)...
Pues no se preocupe, siempre habrá un vegetariano totalitario que crea que es bueno prohibir la ingesta de carne, o un iluminado imán llegado a presidente del gobierno que le prohíba los ibéricos, y de ahí a posturas más radicales que prohíban nutrientes más inocentes como el chocolate o el queso curado no hay tanta distancia.
Es mejor protestar o oponerse a cualquier prohibición que hacerlo solo con las que le afectan a uno... porque al final sino, cuando quieres buscar aliados ves que te has quedado solo.
No obstante en España parece que somos amantes del libertinaje pero nos aterra la responsabilidad que acarrea la libertad y, por ello, perdonamos demasiadas veces a nuestros gobernantes liberticidas. ¿O será que nos han inculcado ellos ese miedo a la responsabilidad para poder recortarnos la libertad tan a menudo y sin consecuencias negativas para ellos? Denuncia este comentario