Así rezaba el principal titular del suplemento de libros de El País. No es el nuevo boom literario. Es que los progresistas, ebrios de fatal arrogancia, quieren realmente inventar el subcontinente. Y por segunda vez. Antes lo inventaron como el sitio terrorífico donde se violaban mucho los derechos humanos, ridícula pretensión comparada con las insuperables matanzas europeas. Ahora pretenden que “uno de los grandes males de la región es la brutal desigualdad que parece y que lastra cualquier esperanza de futuro”, tremebunda frase y completamente injustificada, porque la desigualdad nunca es brutal: lo brutal es la pobreza y los ciudadanos del subcontinente están prosperando y muchos la están dejando atrás, a pesar de sus gobiernos y de la corrección política, expresada en la voz de Alicia Bárcena, secretaria de la Cepal: “ya no hay casi nadie que no admita que será imposible lograr avances mientras que América Latina siga siendo la región más desigual del mundo, la que presenta unos niveles de distribución de riqueza más injustos”. Es una trampa que prepara el terreno para el intervencionismo, que siempre contó con el aplauso de la Cepal, propiciadora de iniciativas costosas y absurdas como la industrialización por sustitución de importaciones. Ahora vuelven a la carga, resulta que la distribución de la renta es “injusta”. ¿A que no adivina usted qué quieren hacer para establecer por fin la justicia? Pues claro: subir los impuestos.
Sobre el autor:
Doctor en Ciencias Económicas, catedrático de Historia del Pensamiento Económico, ha publicado libros, ensayos, y numerosos artículos en prensa








Comentarios [23]
Lo peor de todo es que algo conseguirán y a unos cuantos seguirán/mantendrán embaucados
Saludos
DiegoM Denuncia este comentario
Que Chaves sea un iluminado por llamarlo de alguna manera no esconde la verdad de lo anterior.
¿Por que es tan malo pagar impuestos? No lo entiendo. Denuncia este comentario
Y SACA LA MANO DE MI BOLSILLO. Denuncia este comentario
1) Que atentan contra la libertad de los que tienen que pagarlos.
2) Que los servicios públicos que se financian con ellos no tienen ningún incentivo para funcionar bien... y acaban funcionando mal y de manera tremandamente ineficiente.
3) Que en su mayoría no financian si quiera servicios públicos sino subvenciones según intereses partidistas o personales de políticos concretos.
Cuando tenga más tiempo añadiré más puntos, pero de momento se coge la idea ¿no? Denuncia este comentario
REALIDAD: La desigualdad es buena, y los pobres pueden prosperar sin joder a los ricos. Denuncia este comentario
5) Los impuestos, al no estar basados en la demanda del mercado (o demanda popular real) crean puestos burocráticos totalmente innecesarios pero que son indetectables e indistiguibles de otros que si pueden ser necesarios... es decir, no podemos saber que puestos administrativos / burocráticos son realmente necesarios porque no se basan en la demanda. [En el mercado libre y la empresa privada eso ocurre menos porque las ineficiencias se pagan; la gente solo paga los productos o servicios que realmente quiere o necesita, de manera que los bienes o servicios que no tienen demanda tienden a desaparecer] Denuncia este comentario
Nótese especialmente que me refiero a generar riqueza. Pues cuando hay una desigualdad de riqueza, en un mercado libre, ésta se debe a que el rico ha generado más que el que no lo es. El esquema socialista dicta que el rico lo es porque usurpa riqueza al que no la tiene y eso es falso. Es en el mercado intervenido cuando unos pocos sí se enriquecen detrayendo recursos del colectivo, principalmente vía impuestos y subvenciones, aunque también con licencias y monopolios estatales.
Un ejemplo estupendo de la diferencia entre un modelo y otro lo tenemos hoy mismo en Costa de Marfil, donde la mitad del país lleva 7 años en una anarquía casi absoluta tras un golpe de estado fallido. El resultado es que en la parte sin estado los padres han constituido un sistema educativo en el que el rendimiento académico es superior al que el estado ofrece en la otra mitad del país. La ausencia de impuestos ha generado una riqueza espectacular, sobre todo en Bouaké, la ¿capital¿ de la zona libre. El comercio florece con precios inferiores a todo el entorno. Y los parados, a falta de subsidios y ayudas han tenido que ideárselas para subsistir. Así ha surgido, por ejemplo, el negocio de las moto-taxis, que en la otra zona del país está prohibido. Un negocio rentable para empresario y cliente que de otra manera sería inviable.
Cierto que la anarquía reinante crea situaciones caóticas con el tráfico y la resolución de los pleitos que siempre se dan entre particulares. Pero la ausencia del estado no ha sido el fin del mundo. Ha creado algunos problemas graves, pero ha dado pie a soluciones y generación de riqueza que son imposibles en los entornos que acostumbramos a frecuentar¿ Sin ser, bajo mi punto de vista, el paraíso buscado, sí es una prueba fehaciente de que mientras menos estado y más libertad mejor van las cosas. (http://news.bbc.co.uk/2/hi/africa/8446994.stm)
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