Según el PSOE, resulta “impúdico” que Mariano Rajoy se haya fotografiado en la cola del paro como ilustración de la entrevista que le hizo Casimiro García-Abadillo en El Mundo. Tal reproche al bueno de Barbie resulta doblemente asombroso. Por un lado, a los socialistas no les parece impúdico que Smiley presida el Gobierno que ostenta, es un decir, la más vertiginosa subida del paro de la democracia, ni que lagrimee sobre el desempleo juvenil cuando es uno de sus más destacados culpables. Y por otro lado, el PSOE ha perdido una maravillosa oportunidad para crucificar a Barbie no por sus poses sino por sus frases. Verbigracia: “Cuando yo gobierne bajará el paro. La subida de la tasa de ahorro es la prueba inequívoca de la desconfianza que genera el Gobierno”, siendo lo primero un brindis al sol y lo segundo un disparate, porque parece que el ahorro es una mala consecuencia del Gobierno, cuando es justo lo que se necesita para superar la crisis. Otra distorsión de Barbie fue lamentar el “brutal déficit de nuestro sector exterior”, un falso problema que además se está corrigiendo con el frenazo de la actividad. Por supuesto, no quiere recortar ni un euro del Estado del Bienestar, que es la principal causa de la presión fiscal. Por supuesto, cualquier reforma laboral dependerá del corporativo y fascistoide “diálogo social”, que no es ni diálogo ni social. Y cuando dice que bajará los impuestos aclara que excluye el IRPF, y no aclara a qué partido pertenece Ruiz Gallardón.