Hay mucho que analizar de la Pascua Militar. El discurso de Morenés dejó unas pistas que a medida que vayan concretándose tocará hablar de ellas. Dejó también la vuelta a la normalidad, la constatación de que hay quien no hace de su cargo un espectáculo. Pero dejó dos comentarios que abren la puerta a una esperanza, a la justicia con hombres y mujeres que dieron lo mejor de sí mismos por España.
Su Majestad el Rey y el ministro de Defensa apelaron en sus discursos a los heridos y mutilados y la necesidad de que estén cerca de sus compañeros, a las ganas que tienen de volver al servicio y del ejemplo que suponen. Quizá ese comentario no ocupe hoy cientos de titulares, pero es un paso necesario. En este país hemos dejado que los mutilados y heridos en nuestras guerras, en nuestras misiones, se pudran en un rincón. Sin una pierna no nos valen, no son útiles, están acabados para servir a España. Se les jubila, da igual si tienen 20 o 25 años, se les da una pensión y se confía en que no molesten demasiado. Son la cara visible de una realidad tozudamente tapada y a los gobernantes les ha dado igual sus deseos. No les ha importado absolutamente nada si la bomba de un camino afgano segó sus extremidades pero no su cerebro. Les ha sido indiferente el hecho de que ver a un hombre mutilado volver a su unidad y trabajar cada día es un aliciente para sus compañeros, si su heroicidad es un acicate para cualquiera que tenga vocación militar. Se les jubila y punto, como se jubiló al cuerpo de mutilados. A esos soldados les faltará una pierna pero no son imbéciles. Si su cabeza está bien, son útiles. Quizá no ya para correr por los valles de Afganistán o para saltar desde un avión, pero sí para servir a España desde un cuartel, desde un Estado Mayor o desde una oficina de planes, logística o de adiestramiento. Es de justicia volverles a integrar como es el deseo de la mayoría. Es de rigor darles lo que piden porque España está en deuda con ellos y eso no se soluciona dándoles una paga y una medalla sino devolviéndoles oficialmente la dignidad que una bomba no pudo arrebatarles, la dignidad de un soldado y aprovechando de ellos su experiencia y su ser.
Si ese comentario del Rey y de Morenés abre la puerta a que vuelvan a vestir el uniforme, ese debía haber sido el titular de la Pascua. Porque España merece que sus héroes no caigan en el olvido, y ellos merecen que España les pague con su reconocimiento, su respeto y la máxima dignidad del uniforme.
dmazon@larazon.es







Comentarios [1]
Aún no eres usuario Registrate ahora
Escribe tu comentario